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Viento en popa a toda VELA
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Por Pilar González y Sara Pancorbo
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¡Ya está aquí el verano! y con él la práctica de los deportes náuticos, aunque esto no quiere decir que sólo se puedan practicar en esta época del año, pero es cierto que resultan más agradables cuando el tiempo acompaña.
Este mes de julio vamos a animaros
a que probéis o perfeccionéis la vela, un deporte que, como todo el mundo sabe, se practica sobre un barco con vela. Como hemos hecho con todas las actividades propuestas hasta ahora, vamos a abrir el apetito
hablando de los orígenes de este deporte.
Las primeras embarcaciones a vela que se conocen pertenecieron a la civilización egipcia, que las utilizaba
como medio de transporte de mercancías y de comunicación, debido a la necesidad de expandir su cultura. Siglos después, tras los avances tecnológicos, se desarrolló
el barco a vapor, que sustituyó a nuestro protagonista, y así fue como comenzó su nuevo objetivo: el deporte
y el recreo.
La embarcación de vela pasó de tener labores comerciales a convertirse
en un deporte, una práctica que actualmente es una de los más populares
en el mundo, con importantes competiciones internacionales.
Existen dos tipos de velas, la llamada
de crucero y la ligera. Nosotros vamos a practicar la ligera, puesto que utiliza embarcaciones de menor
eslora (longitud de la nave) y la oferta en las escuelas cántabras es mayor.
Se caracterizan por tener que ser varadas antes y después de la navegación
en tierra y porque no tienen motor. La vela ligera comenzó a ser un pasatiempo en los ‘50, cuando se crearon pequeñas embarcaciones de madera, rápidas y con una gran capacidad de respuesta. Al mismo tiempo, hay diferentes tipos de naves
ligeras, que se clasifican según la edad y el nivel de la persona interesada.
Un barco de vela está compuesto por casco, velas, instrumentos y, por supuesto, tripulación. Todos estos elementos tienen como fin común gobernar el barco frente a su único medio de propulsión, el viento.
En Cantabria podemos disfrutar de varios cursos de vela durante todo el año, y ahora en verano, esta oferta se amplía, ya que muchos de ellos están dirigidos a los niños. Las escuelas donde podemos encontrar estos cursos se encuentran en las principales localidades de la costa oriental de la región, así como en Santander.
Todas poseen cursos de diversas duraciones y niveles, y además, algunas
ofrecen a sus clientes la posibilidad
de optar por tener media pensión o pensión completa. Estos cursos tienen unos horarios intensos,
ya que para la práctica de este deporte se requiere tiempo y constancia.
Asimismo, muchos cursos incluyen clases teóricas y diversas alternativas para los casos en los que la navegación no sea posible (el estado de la mar, el tiempo, etc.).
Las clases son impartidas por monitores titulados, verdaderos profesionales del deporte y de la educación. Cada uno suele tener un número reducido de alumnos, de manera
que puede dedicar más tiempo a cada uno de ellos.
Su práctica implica un esfuerzo físico, además de estimular otras cualidades, como los reflejos, la atención a la vela, al timón, al viento o a las corrientes, el trabajo en equipo
y el conocimiento del mar. Unas nociones básicas sobre la técnica de navegación, son suficientes para disfrutar
y divertirse a bordo de una de estas embarcaciones ligeras.
Recomendamos que cuando os aventuréis en la práctica de la vela, tengáis en cuenta que el agua es una gran protagonista en las jornadas de navegación, por lo tanto recomendamos
calzado con suela de goma, ropa adecuada y, también, de recambio.
Por experiencia propia recomendamos
a todo el mundo, y en especial
a los más pequeños, que realicen estos cursos. Es una buena forma de pasar parte de las vacaciones, disfrutando
de otra manera de nuestro mar, conociendo nuevos amigos, trabajando
con ellos en equipo y, sobre todo, ¡pasándolo en grande!
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