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Tirolina
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Por Pilar González y Sara Pancorbo
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Para este último mes del año, diciembre,
vamos a proponer una actividad al aire
libre confiando en que el tiempo no sea
muy desagradable e intentando aprovechar
todas las horas de sol. Además,
con un buen abrigo, en invierno podemos
disfrutar igual de bien de la naturaleza y
del deporte que en cualquier época del
año. Sólo hace falta tener ganas de hacer
algo diferente y no desanimarse por
el frío o porque anochezca antes.
Así pues, en esta ocasión vamos a
animar a toda la familia o a los amigos
a practicar rápel y tirolina. Son actividades
que no suponen mucho esfuerzo y
que son aptas para todos. Además, en
Cantabria estamos muy bien provistos
de las instalaciones necesarias. Las podemos
encontrar en la mayoría de los
albergues y también hay empresas de
turismo activo que las instalan en zonas
de bosques, por lo que la actividad es
mucho más atractiva.
Vamos por partes, ¿de qué se trata la
tirolina y el rápel?
La tirolina, también llamada tirolesa,
es una actividad que se cree que viene de
la región del Tirol (se encuentra en Austria
e Italia), de ahí su nombre. Esta actividad
empezó a utilizarse en los entrenamientos
militares y consiste en una polea
suspendida por cables con una cierta inclinación.
Está así ideado para que sea
la gravedad la que impulse el cuerpo y se
deslice desde la parte superior hasta el
fondo del cable. Normalmente los cables
son a acero inoxidables.
Existen tirolinas muy largas y grandes
que son empleadas para acceder
a regiones poco accesibles, para salvar
crecidas de los ríos, acantilados y antiguamente
para transportar cargas a
zonas mal comunicadas. Pero nosotros
nos vamos a centrar en Cantabria, por lo
tanto, en las tirolinas más pequeñas y de
menor recorrido.
La técnica para bajar en tirolina puede
ser ir sentado a horcajadas mientras
te desplazas a lo largo de la cuerda o
colgado del cable, de tal manera que
hay que moverse con la ayuda de brazos
y piernas.
El material técnico que debemos utilizar
es: cuerdas, aseguradores, arnés,
casco, poleas, elementos bloqueadores
de cuerda y descensotes. Pero que nadie
se preocupe si no dispone de este
material, porque todas las empresas de
turismo activo y albergues tienen todo lo
necesario para que esta actividad sea
divertida y segura. Además, apenas hay
riesgos, únicamente hay que comprobar
el estado del material y confiar en los
monitores que nos indicarán las normas
a seguir.
Por otro lado, el rápel (en francés rappel),
es una actividad de descenso autónomo
por una cuerda utilizando superficies
verticales. De manera profesional
se utiliza en lugares donde el descenso
de otra forma es complicado e inseguro y
va parejo a actividades como el excursionismo,
montañismo, escalada en roca,
espeleología o barranquismo. También
es utilizado como fórmula de rescate en
operaciones militares, por ejemplo.
El equipo necesario para realizar rápel
es un arnés de cintura, una cuerda por la
que descender, un mosquetón con cierre
de seguridad, un desceñidor u ocho (que
permite controlar la velocidad de bajada)
y casco. En el caso de las actividades a
las que tenemos acceso las personas sin
experiencia, tendremos a nuestra disposición
un monitor que estará en el suelo
controlando la cuerda y nuestra velocidad,
por lo que todavía es más seguro
que tener una autonomía total.
Tanto para la tirolina como para hacer
rápel es importante llevar ropa cómoda y
relajarse para disfrutar al máximo.
En toda la geografía cántabra nos
encontramos con numerosos albergues,
unos enfocados únicamente a colegios,
y otros que también admiten grupos familiares
o de amigos. Además de las ya
mencionadas empresas de turismo activo
que organizan estas dos actividades.
Desde la costa oriental hasta la costa
occidental, pasando por el interior de
la nuestra región, podemos encontrar
lugares con encanto para disfrutar de un
buen día de actividades.
Y para completar la jornada, qué mejor
que comer un buen plato típico en
cualquier restaurante de Cantabria, ya
que todos ellos contribuyen a dar a conocer
nuestra maravillosa gastronomía
y nos hacen disfrutar cada vez que paramos
a recobrar fuerzas.
Queremos aprovechar las últimas
líneas para despedirnos de
GastroCantabria y sus lectores. La aventura
de participar en este proyecto doce
meses atrás se hace hoy incompatible
con otras responsabilidades que a lo largo
del año han ido surgiendo. Nosotras
nos despedimos de la sección, pero las
propuestas de turismo activo seguirán
vivas en GastroCantabria y en la región,
como hemos mencionado en reiteradas
ocasiones... las alternativas son casi infinitas...
¡a disfrutar!
¡Gracias por todo... ha sido un placer!
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