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Cañones y barrancos
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Por Pilar González y Sara Pancorbo
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¡Vaya veranito estamos teniendo!
Es la frase más pronunciada durante las
últimas semanas por todos nosotros ¿verdad?
Sí, en lo que llevamos de verano el
tiempo no ha acompañado demasiado,
pero por el contrario llevamos varios meses
ofreciéndoos alternativas de ocio para
esos fines de semana o vacaciones en las
que no se sabe muy bien qué hacer.
Y para este mes de septiembre, que
seguro que va a hacer mejor tiempo, (ya
se sabe, la esperanza es lo último que se
pierde) vamos a desplazarnos a los ríos
cántabros, que nos van a ofrecer naturaleza,
deporte y sobre todo ¡emociones
fuertes!
Por si todavía no sabéis a qué nos referimos,
vamos a daros más pistas. Se trata
de una actividad en la que se combina el
descenso, la superación de obstáculos,
los saltos, el rápel y la diversión de deslizarnos
por toboganes naturales. Exacto,
vamos a proponeros el barranquismo.
Es una actividad de cierto riesgo, pero
en Cantabria encontramos descensos de
varios niveles, por lo que tener experiencia
no es imprescindible para su práctica.
Son muchas las empresas en nuestra
región que organizan esta actividad y además,
los lugares son idóneos. La mayoría
de ellos donde se hace barranquismo son:
los ríos de la comarca de Liébana, donde
encontramos, por ejemplo, el Río Navedo
o el Rubó; el Cañón del Río Saja, situado
en el Parque Natural Saja-Besaya; y otra
opción es el Río Torina, que se encuentra
en la Sierra del Escudo, a la altura de Bárcena
de Pie de Concha.
Después de haber practicado barranquismo,
muchos son los que comparan
esta actividad con una jornada en un Aqua
Park, pero eso sí, un Aqua Park natural, es
decir, que el plástico de los toboganes se
transforma en rocas, árboles, piscinas
naturales, sonidos y olores propios de la
naturaleza.
Al igual que en estos parques temáticos,
quienes quieran disfrutar del barranquismo
deberán llevar consigo un bañador,
calzado cerrado que se pueda mojar
(preferiblemente con suela de goma que
no resbale), ropa de recambio, y, si son
amantes de la fotografía y no pueden
dejar pasar la oportunidad, les recomendamos
una cámara sumergible, ya que el
agua es el personaje más importante del
descenso de barrancos.
Hablando del agua, ésta es la responsable
de que, actualmente, podamos experimentar
esta actividad en lugares tan
bonitos como los cauces de nuestros ríos.
El agua, durante miles de años, ha ido
erosionando la roca hasta formar cañones
naturales, saltos, cascadas, toboganes,
pozas de agua y en general, el maravilloso
paisaje que tenemos en Cantabria. Así
que, animaros todos e informaros sobre
esta actividad, que os aseguramos que os
sorprenderá.
La mayoría de las empresas de turismo
activo que organizan el descenso de cañones
pondrán a vuestra disposición el equipo
técnico necesario para garantizar la máxima
seguridad y así poder disfrutar de las emociones
intensas que se ofrece. Por lo tanto
os proporcionarán un traje de neopreno,
casco, arneses, mosquetón, cuerdas, etc.
En muchos casos, será un requisito
exigido los conocimientos de natación, y
aconsejamos que no se sufra de vértigo.
Las edades mínimas para comenzar con
el barranquismo dependerán de la empresa
elegida, y de los niveles de los descensos;
pero en general suele variar entre
los 10, los 14 o los 16 años.
Un monitor especializado y titulado se
encargará de guiaros en vuestra aventura,
dándoos indicaciones en cada momento
y en cada obstáculo, para que nada os
impida avanzar hacia vuestro objetivo.
La duración aproximada de la actividad
variará según el río que se vaya a bajar y
el nivel adecuado para cada grupo, pero
suele oscilar entre 2 y 4 horas.
Un detalle interesante para vuestro
bolsillo: preguntad los descuentos que
se realizan por grupos, porque en muchos
casos merecerá la pena animar a los amigos,
compañeros de trabajo, familia, etc.
Y si queréis una jornada perfecta, qué
mejor que animarse a recorrer las comarcas
cántabras a través de su gastronomía.
Si habéis elegido Liébana, en cualquier
pueblo encontraréis el riquísimo cocido
lebaniego, o el montañés en el caso de la
comarca del Saja. O si preferís, también
podéis desplazaros a otros lugares de
nuestra geografía, para degustar otros
platos típicos.
Únicamente queda que os enfundéis
en un traje de neopreno y ...
¡A disfrutar sin límites!
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