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Turismo activo en Campoo
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Por Pilar González y Sara Pancorbo
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Bienvenidos queridos lectores a esta nueva sección. Es muy gratificante darles la bienvenida a todos, y
gracias por interesarse cada mes en esta revista. ¡Qué oportunidad nos han brindado! Convertirnos en
colaboradoras además de lectoras de GastroCantabria. Coincide nuestra incorporación con la despedida
de Leticia Collantes, colega de profesión y la que tanto nos ha enseñado y entretenido en sus Rutas
Gastronómicas.
Estrenamos este apartado con gran ilusión, y con la esperanza de haceros llegar nuestra pasión por el
turismo y todo lo que lo compone, por supuesto la gastronomía y la afición que tantos compartimos por el
turismo de aventura.
Esperamos que nos acompañen en esta andadura, compartiendo su tiempo e interés, y cómo no, queremos
agradecer a todo el equipo de GastroCantabria la confianza que depositan en nosotras. ¡Comencemos a disfrutar
de las infinitas Sensaciones y Sabores que Cantabria nos ofrece!
Aprovechando que esta sección nace en
el corazón del invierno, nuestra primera
propuesta para “Turismo Activo” nos conduce
a la comarca de Campoo. La zona
constituye un escenario natural y paisajístico
de enorme riqueza. Situado en
la confluencia de las sierras del Cordel y
Peña Labra, el Pico Tres Mares (2.175 metros)
es el techo de la comarca de Campoo.
Su nombre se debe a que ostenta el
exclusivo privilegio de que las aguas que
descienden por sus laderas terminan en
tres mares distintos. En efecto, de los distintos
arroyuelos y riachuelos de la montaña
nacen el río Nansa, que irá a parar al
Cantábrico, el Pisuerga, que verterá sus
aguas en el Duero y éste en el Atlántico, y
el Híjar, afluente del Ebro, río que termina
su viaje en el Mediterráneo.
La cumbre permite disfrutar de formidables
panorámicas de las extensas tierras
de la meseta castellana, de los Picos
de Europa e incluso del mar Cantábrico al
fondo. Campoo es por tanto un lugar ideal
para todo tipo de deportes de aventura, y
un testigo privilegiado de la única estación
de esquí de la región, Alto Campoo.
Será allí donde podamos disfrutar de
los deportes de invierno tradicionales y
también de las más originales formas
de disfrutar de la nieve; con sus modernas
instalaciones, con nieve de calidad,
con especial ambiente los fines de semana,
y con la grandiosidad del paisaje
que se disfruta tanto en época estival
como invernal.
El esquí es sin duda el deporte de invierno
por excelencia y con el que tantos
cántabros disfrutamos cada vez que llega
esta estación. Pues bien, este deporte
y sus modernas variantes, nacen de la
necesidad del hombre de trasladarse por
superficies cubiertas de nieve. Durante
milenios, el esquí fue el único medio de
locomoción en invierno, imprescindible
para la caza y la pesca y, hasta los
tiempos modernos, recurso necesario
para mantener la base económica y los
medios de subsistencia de las remotas
y poco pobladas comarcas rurales de
diversos países.
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Probablemente el esquí sea uno de
los deportes más antiguos, ya que los
esquíes se usaban en los países escandinavos
hace 5000 años. Hacia el siglo X,
los vikingos que llegaron hasta distintas
regiones de Europa, en campañas de conquistas,
difundieron el uso de los esquíes.
Durante el Siglo XIX esquiar se convirtió
en un deporte, especialmente cuando al
noruego Sondre Nordheim se le ocurrió
acoplar botas a los esquíes, invento que
proporcionó gran control sobre el esquí
para realizar saltos y giros.
El interés por el esquí en amplios estratos
de la población se despertó realmente
hacia los albores del siglo pasado. La creciente
afición por el deporte de la nieve y
por la vida al aire libre se traduce en un deporte
popular que cada invierno frecuenta
las modernas instalaciones invernales.
Durante décadas el esquí ha ido desarrollando
distintas modalidades como
el esquí alpino con sus pruebas de descenso,
eslalon, eslalon gigante y supergigante;
esquí de fondo o nórdico, que
pone mayor énfasis en la resistencia y la
fuerza que en la velocidad. Los más atrevidos
y con mayor equilibrio y coordinación
pueden disfrutar de los espectaculares
saltos de trampolín. Los expertos pueden
también practicar el estilo libre, conocido
también como esquí acrobático y artístico
con sus tres disciplinas, que son el ballet,
las figuras y los saltos.
En nuestra estación invernal, situada a
90Km. de Santander, podemos disfrutar
de algunas de las actividades anteriores,
así como sustituir los esquís por la tabla
de snowboard. Para los que busquen
sensaciones fuertes, la estación ha confeccionado
el llamado Snowpark, que
consiste en diversos saltos con niveles
diferentes donde es obligatorio el uso de
casco y aconsejables otras protecciones.
Contamos con 27,7 kilómetros esquiables
en un total de 23 pistas y trece remontes
mecánicos (cinco telesillas y ocho telesquís).
La estación tiene una capacidad
para 13.100 esquiadores a la hora, y para
los debutantes y los niños existen áreas
de esquí habilitadas.
Los principiantes y los que aún no son
amantes de este deporte, pueden contar
con unos profesores especializados. Los
menos osados, pueden acercarse con
sus trineos o con el recurso más tradicional
para disfrutar a pocos grados, el
plástico para la nieve.
El objetivo es divertirse con cualquier
actividad sobre un manto blanco. Experimentar
sensaciones inolvidables. Disfrutar
de las infinitas actividades que la nieve
puede ofrecernos, siempre tomando la
debida precaución.
Y tras una jornada de gran actividad física
a temperaturas escalofriantes, cómo
olvidarnos de la gastronomía propia de la
comarca. A poca distancia de los remontes,
las caídas, las bajadas de vértigo…
podemos disfrutar de un menú tan variado
como atractivo.
La cocina campurriana aporta algunas
de las estrellas de la gastronomía de
Cantabria, buena fe de ello dan nuestras
compañeras de Rutas Gastronómicas,
que en este primer número del año han
tomado como referencia Reinosa y sus
zonas limítrofes.
Las tierras y los valles que configuran
la comarca de Campoo, ofrecen un
mundo de posibilidades y recursos por
descubrir. Si a la infinidad de actividades
de aventura, entre las que reinan los deportes
de invierno, añadimos las delicias
gastronómicas, o el particular modo de
vida de las gentes del lugar, está claro que
podemos disfrutar de una gran jornada de
Turismo Activo.
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