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Buceo
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Por Pilar González y Sara Pancorbo
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Muchos de vosotros habéis aprovechado
el verano para descubrir nuevos paisajes,
nuevas actividades de ocio y disfrutar de
vuestro tiempo libre con la práctica de los
deportes que más os entretienen. Y algunos,
compartís la experiencia de haber buceado,
bien en nuestras costas o bien en
algún lugar seguro que increíble.
Hoy hablaremos del acto por medio del
cual el hombre penetra en el mar, un lago,
río o cualquier lugar con aguas, con el fin
de desarrollar una actividad deportiva,
comercial o de investigación científica o
militar…. BUCEAR
¿Qué tiene este deporte para que cada
vez logre más y más adeptos? El buceo
proporciona un sin fin de experiencias, entre
las que destaca la curiosidad por nuestro
mundo submarino.
La práctica de la inmersión, como sucede
con la mayoría de los deportes de
aventura que practicamos en la actualidad,
comienza en la Prehistoria. Han sido
muchos y muy variados los inventos y artefactos
que se han intentado utilizar a lo
largo de los siglos con este motivo, pero
es sólo a partir de mediados del siglo XX
cuando se ha popularizado la práctica de
este deporte.
El hombre, con la sola reserva del aire
de sus pulmones, era capaz de realizar
sumergido hazañas increíbles. A lo largo
de los siglos, muchos han buceado a pulmón
para realizar infinidad de trabajos que
le eran necesarios: pesca de mariscos, de
algas, de perlas... Antiguamente, para los
trabajos en la mar, el buzo se lanzaba al
agua desnudo con una cuerda atada a la
cintura y sujetando un lastre de plomo o
piedra que le ayudaba a irse al fondo.
Hoy contamos con elementos fundamentales
para el desarrollo del buceo moderno
como las aletas o patas de rana, el
tubo respirador, la escafandra autónoma,
cuyo elemento principal es un regulador
que suministra al buceador aire a presión
ambiente que se encuentra comprimido
a gran presión en una botella, y todos los
aparatos con los que tantas generaciones
habían soñado para bajar a superficies
nunca imaginadas.
Adentrarse en el mundo del buceo significa
penetrar en un medioambiente al
que no estamos adaptados. Por lo tanto,
es básico conocer todas las normas que lo
rigen a la hora de practicarlo e ir siempre
acompañado al menos por un compañero.
Actualmente es un deporte seguro, y todo
el equipamiento moderno brinda la confiabilidad
necesaria. Hay que estar en buenas
condiciones físicas (sano, bien alimentado,
descansado,…), saber nadar, y ser
capaz de ayudar a un compañero en caso
de emergencia.
Quien no se anime a sumergirse muchos
metros o desee explorar debajo del
agua sin alejarse de la superficie, puede
practicar el “snorkeling”, en el que se respira
a través de un tubo “snorkel” de treinta
centímetros de longitud.
Para empezar a bucear, lo ideal es tomar
cursos en una escuela reconocida, que
responda a normas y reglamentos de organismos
internacionales, con instructores
experimentados. En muchas comunidades
costeras nos encontramos con centros de
aprendizaje donde poder iniciarse en la inmersión,
organizando viajes durante todo
el año al alcance de todos los bolsillos.
Cantabria, gracias una vez más, a su
entorno natural y a las características geográficas,
cuenta con diversas escuelas,
asociaciones y clubes que comparten la
pasión por el buceo.
Queremos recomendar un lugar reconocido
por los expertos como uno de los mejores
lugares de buceo de nuestra región:
la isla de Mouro, en la bahía de Santander.
La erosión y la propia acción del mar han
formado multitud de cuevas que la horadan
casi por completo. Cuenta con una
amplia plataforma con profundidades de
hasta 25 metros, donde podemos apreciar
la flora y fauna del Cantábrico. Declarada
reserva marítima en el año 1987, es para
los ‘buzos’ un lugar recomendable donde
pasar una jornada bajo el mar.
A través de la historia, el buceo ha
contribuido con aportes científicos, geológicos,
arqueológicos, históricos y de
investigación en general. Es una actividad
deportiva de gran entretenimiento y que
permite experimentar y descubrir el fondo
del mar.
También se puede practicar el “buceo
autónomo”, donde el buzo se desplaza
libremente en el agua sin conexión con la
superficie (es el caso más frecuente en
todas las modalidades deportivas, donde
se alcanza una profundidad máxima de
30 metros), el “buceo a pulmón o apnea”,
“buceo con aparatos o scuba diving”, el
“buceo no autónomo”, “buceo deportivo”
y el “buceo adaptado”…. La cuestión es
que os animes a practicarlo… ¡Al agua!
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