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Luena
La entrada más natural de la región
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Por Emilio M. Ibañez
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La aventura nos lleva una vez más a un
emblemático municipio de los lugares con
encanto que atesora nuestra querida región,
esta vez visitamos el valle de Luena.
Sin duda, la entrada más natural que tiene
la región, esto es debido a que la diferencia
de altura entre la meseta y el puerto
del Escudo es menor que por la parte cántabra
y por supuesto no tan escarpada
como lo son lindes de la comunidad.
Con una superficie de 90 km2 Luena
cuenta con unos 850 habitantes
repartidos por sus 29 núcleos de población,
siendo Bollacín, Entrambasmestas,
San Miguel y Sel de la Carrera
los más habitados. Es por ello que
el despoblamiento de la región cada
vez se hace más patente debido a la
fuerte dependencia del municipio al
sector agrario.
La carretera nacional 623 Santander-
Burgos atraviesa de norte a sur
todo este término, cuya capitalidad
recae en San Miguel de Luena, localidad
en la que está ubicada una de las
iglesias más destacadas del municipio,
junto con la de Entrambasmestas,
ambas datadas en el siglo XVII.
La historia del valle de Luena es un
tanto confusa pues no hay referencia del municipio hasta la Edad Media, y la
arqueología no ha contribuido a averiguar
algo al respecto, lo poco que está
contrastado es la cueva del Churrón,
cerca de Emtrambasmestas, cavidad
que posee grabados de animales.
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En una loma entre Resconorio y
El Cocejón se encuentra el mojón de
Pedruecos, monumento megalítico de
dos metros y medio de altura. Asimismo,
entre Luena y Molledo se conservan
restos de fortificaciones romanas,
que protegían la retaguardia del ejército
agrupado en Cildá. Una de ellas
se localizaba en el paraje conocido
como Cotero de Marojo y presenta dos
grandes fosos formando un vallum duplex,
y dos terraplenes de tierra en el
perímetro sur; la situada en Cotero de
Medio, donde se observa un aterrazamiento
artificial, similar a los castella
romanos de campaña conocidos en
Galia, delimita un perímetro defensivo
de planta ovalada.
Durante la Edad Media este territorio
paso a depender de la jurisdicción
de diverso señoríos eclesiásticos y
civiles. En este periodo las tierras de
este municipio sufrieron los mismos
avatares que el resto de los lugares
del valle de Toranzo. De forma progresiva,
este territorio de behetría pasó a
depender de la jurisdicción de diversos
señoríos eclesiásticos y civiles.
Y desde el siglo XIV se desencadenaron
bastantes cesiones de poder del
valle. El rey Alfonso XI los cedió a su hijo
don Tello respetando las vinculaciones
que existían al Obispado de Burgos,
tal y como especifica el Becerro de las
Behetrías (1351). Después, aparece ligado
a la Casa de Castañeda y en 1429
pasa a concesión de Juan II de la casa
de los Manrique, condes de Castañeda
y marqueses de Aguilar. Esta última
cesión desencadenó luchas señoriales
con la familia de los Mendoza, los Ceballos,
Villegas y Barredas.
Pero es el pueblo el que consigue su
condición de realengo en 1822, y así
fue como surgió lo que hoy en día se
conoce como el municipio de Luena.
El arte también hace su presencia
y su embajador y representante es sin
duda Agustín Riancho (1841-1929).
Paisajista de Luena, este gran pintor
tuvo la fortuna de formarse en la escuela
de Bellas Artes de San Fernando
en Madrid, donde su mentor, Carlos de
Haes, le invitó a que partiera a Amberes
para completar su educación. En
su vuelta a España, después de varios
años, pintó la Cagigona (1905). Un
año antes de su muerte fue homenajeado
en Santilla del mar. En la actualidad
sus obras se encuentran repartidas
en distintas colecciones, siendo
la más variada la del Museo de Bellas
Artes de Santander.
El puerto del escudo, con sus empinadas
rampas, ofrece una vista esplendida
desde el mirador de Cabañía,
un balcón desde el cual se observa
todo el municipio. Desde este mirador
rápidamente se localizan los pastos
ganaderos y las cabañas pasiegas,
todas ellas salpicadas por la vertiente
del río Magdalena que recorre el
valle entero. Dicho río es un afluente
importante del Pas. Salvando un desnivel
de 700 metros baña praderías
y atraviesa hoces hasta encontrarse
con el Pas en Entrambasmestas. Cabe
reseñar que es un río truchero.
Pero el camino de Santander a
Burgos no cobró relevancia hasta el
siglo XVIII, cuando se impulsó el uso
de esta vía. La iniciativa de reforzar
este camino fue de Francisco de Bustamante
Guerra en 1974, que propuso
la apertura del camino del Escudo
desde Puente Arce. Sin embargo,
hasta 1978 no fue posible realizar la
infraestructura.
La influencia pasiega también alcanza
al ámbito gastronómico, por
eso Luena es un municipio que destaca
por los productos típicos de la
comarca. Su cabaña ganadera proporciona
leche de gran calidad con
la que se elaboran exquisitos quesos,
mantequillas y otros derivados lácteos,
sin olvidar, claro, la repostería
pasiega, caracterizada por sus famosos
sobaos y quesadas.
Luena es sin duda un paraje que
tiene ese encanto especial que nos
recuerda que estamos en Cantabria,
sólo con respirar aire puro, húmedo,
con aroma a hierba sabemos cuándo
estamos en Luena y cuándo pasamos
a la provincia de Burgos. El Escudo,
con sus pindias cuestas, es famoso
por la dificultad que supone atravesar
sus enrevesadas curvas, además de
por las pruebas ciclistas que en él se
han disputado.
Por todas estas características
Luena no es sólo un municipio más,
sino que destaca por concentrar lo
que es esta región: aire, montaña,
verde y blanco, sobre todo, verde y
blanco.
Llegados al final de nuestro artículo,
nos despedimos de ustedes hasta
el próximo mes en el que hablaremos
en profundidad de nuestros lugares
con encanto.
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