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| Palacete del Embarcadero |
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Por Luis Walias Rivera
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La capital montañesa posee edificios de marcada y magnífica singularidad que, casi desapercibidos para sus habitantes,
han estado ahí acompañando a la ciudadanía día a día durante largos años, compartiendo y formando parte de su
historia. Fabulosas fábricas que siendo muy humildes, para no ofender a los foráneos, convierten a Santander en una
de las ciudades más bellas de España, por no decir la más bella.
Para alcanzar este inigualable mérito el municipio atesora y protege cariñosamente un sin fin de magníficos iconos que
engalanan la ciudad hasta convertirla en incomparable y evitar la comparación. Este es el caso del fastuoso inmueble que
hoy nos ocupa, sin duda, uno de los emblemas de la ciudad, mil veces grabado en la retina de todos aquellos que saben
apreciar la belleza.
Se trata de un precioso logotipo arquitectónico que hace las veces de icono para la ‘Autoridad Portuaria de Santander’.
Perla resplandeciente del muelle de Calderón y testigo del devenir histórico de la capital cántabra, el ‘Palacete del Embarcadero’,
también conocido popularmente como ‘Quiosco del Embarcadero del Muelle’ cumple durante el 2007 que toca su
fin, nada menos que 75 años dando cobijo a múltiples actividades, pero sobre todo desempeñando una magnifica labor
como elemento embellecedor de la silueta de Santander, más aún si la ciudad es observada desde el punto estratégico que
conforma su inmensa bahía.
Situado en una de las zonas más representativas y transitadas de la capital montañesa, el ‘Muelle de Calderón’, junto al
Paseo de Pereda y el amarre de las populares lanchas con destino a Somo, Pedreña y el Puntal, se estructura como una pieza
clave en la fachada sur de la ciudad, cual mirador privilegiado a su bella bahía y a la imponente Cordillera Cantábrica.
Edificio portuario que ha sufrido múltiples usos a lo largo de su historia, transformándose desde hace 22 años en una
magnífica sala de exposiciones. Durante los últimos meses del año conmemora su 75 aniversario, motivo por el cual la ‘Autoridad
Portuaria de Santander’ ha preparado una serie de actividades culturales, tanto literarias como de carácter expositivo
que, acompañadas por un magnífico éxito de público, se han venido desarrollando desde el 6 de noviembre hasta el 9 de
diciembre de 2007.
Historia
Localizado en el mismo muelle que ocupa
el actual ‘Palacete del Embarcadero’
y junto al pantalán de las lanchas que
proveían de leche a la capital cántabra,
existía un edificio de madera denominado
popularmente como ‘Pabellón-Embarcadero’
destinado a pasajeros pero que había
quedado obsoleto. Motivo por el cual y
a propuesta del Ministerio de Fomento un
nuevo propósito comienza a tomar forma.
Así, desde 1920 hasta 1930 se presentaron
una serie de proyectos que utilizando
una misma planta como modelo, exponían
distintas tipologías de cubiertas y ornamentación,
aunque ninguna convenció
a la ‘Junta del Puerto’, antecedente de la
‘Autoridad Portuaria de Santander’.
Finalmente y tras muchas opciones,
se llevó el gato al agua el proyecto del
ingeniero Aníbal González de Riancho.
Éste proponía levantar un edificio de
marcado estilo modernista que se caracterizaba
por poseer una serie de
torres angulares.
Los trabajos de construcción se dieron
por finalizados hacia 1931, pero
cuestiones como la liquidación o la entrega
del edificio originó que la apertura
oficial de puertas no se produjese
hasta 1932.
Ocho años más tarde, en 1940, se
modifica la cubierta del inmueble,
sustituyendo la estructura de madera
primigenia por una losa nervada de
hormigón armado macizo mucho más
práctica en relación con la rudeza de la
climatología cantábrica.
Con posterioridad se acometieron
una serie de obras menores cuyo objetivo
era redistribuir el interior del
edificio, de tal forma que dichas transformaciones
afectaron a tabiquerías y
falsos techos. La misión de esta remodelación
era la de albergar oficinas y
servicios administrativos propios de la
‘Junta del Puerto de Santander’.
Fue ésta una misión que continuó
desarrollando hasta 1985, instante en
el que quedó más bien obsoleto, por lo
que Miguel Ángel Pesquera, presidente
de la ‘Junta de Obras del Puerto’ decidió
desarrollar un proyecto de rehabilitación
diseñado por E. Pérez Pita y Jerónimo
Junquera, para reacondicionar
el inmueble y aportarle un nuevo valor
de uso que inteligentemente convertía
el espacio en un lugar destinado al desarrollo
de actividades culturales múltiples
y exposiciones.
Veinte años después, en 2005, el arquitecto
Ruiz Castillo acometió nuevas
obras de rehabilitación en el edificio.
Por dicho motivo, estructuralmente
se transformó la entrada y el hall para
mejorar la accesibilidad. El objetivo
primigenio de la ‘Autoridad Portuaria
de Santander’ era el de transformar
el edificio en un punto de información
permanente de las actividades realizadas
por dicha institución, motivo por el
cual, se dotó a la sala de nuevas prestaciones
tecnológicas, sistemas de seguridad,
controles medioambientales
y métodos de comunicación.
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| Conmemoración del 75 Aniversario |
Así pues, desde el pasado día 6 de noviembre
y hasta el 9 de diciembre, la
‘Autoridad Portuaria de Santander’ ha
programado una serie de actos culturales
cuyo objetivo es conmemorar la
entrega del edificio. Actividades que
albergadas en el propio inmueble del
‘Palacete del Embarcadero’, se caracterizan
por poseer un marcado carácter
literario, musical y expositivo. Y
como ejemplo, un botón:
‘Diario a bordo. Gerardo Diego’
El día 13 de noviembre, dieron comienzo
los actos de celebración del 75 aniversario
del ‘Palacete del Embarcadero’ con
una actividad de bandera cuya misión
consistía en transportar al visitante
hasta el uno de diciembre de 1934. Una
fecha singular en la historia de la cultura
de Cantabria, dado que en ese momento
el poeta y profesor Gerardo Diego (1896-
1987), acompañado por el físico aragonés
Julio Palacios (1891-1970), embarcó
en el carguero ‘Génova’ rumbo a Filipinas
para desempeñar una misión oficial del
Ministerio de Estado de la República Española.
Un fantástico viaje vital que se
estructuró en una ida de 35 días de duración,
más la permanencia de un mes y
medio en Filipinas, y el regreso en marzo
de 1935.
Durante la travesía que supuso la ida,
Gerardo Diego escribió un diario de a
bordo en el que dejó expresadas sus impresiones
y emociones, siendo hasta la
actualidad una obra inédita. Sin duda, un
documento que se caracteriza por poseer
un extraordinario valor para la historia de
la poesía y la cultura española del pasado
siglo XX. Dicho trabajo, fue presentado en
el ‘Palacete del Embarcadero’, viendo la
luz bajo el formato de libro y el título de
‘Diario a bordo’.
Texto en edición de Jacques Issorel y
Anne Lacroix que ofrece las anotaciones
realizadas por el poeta durante el fascinante
éxodo y las doce cartas que escribió
a su mujer, Germaine Marin. Publicación
realizada por la ‘Fundación Gerardo
Diego’ y el ‘Centro Cultural Generación del
27 de Málaga’ en colaboración con la ‘Autoridad
Portuaria de Santander’.
‘Límites. Tres días de poesía, música y
fotografía’
Y de la literatura al arte con mayúsculas,
a un proyecto plural que se ha representado
durante tres jornadas. Unas
fechas que acogieron poesía, música y fotografía. Artes que se aúnan magistralmente
para transmitir el trabajo
de nueve poetas, dos músicos y una
fotógrafa. Eminentes artistas de reconocido
prestigio, nacidos en Cantabria.
Conglomerado humano que logra poner
en común la interpretación de aquellos
principios conceptuales significativos
en los creadores contemporáneos, es
decir: el lenguaje del estupor, de la interrogación,
y la permanente búsqueda de
referentes propios. Así, desde las 20:00
horas, los días 14, 15 y 16 del pasado
mes de noviembre, Gloria Ruiz, Marcos
Díez Manrique, Ana Rodríguez de la
Robla, Juan Antonio González Fuentes,
Maribel Garrido, Guillermo Balbona, Rosario
de Gorostegui, Fernando Abascal
Cobo y Marián Barcena transformaron
el ‘Palacete del Embarcadero’ en un espacio
singular donde se generó un punto
de encuentro poético en el que también
tuvieron cabida las fotografías de Maria
Gorbeña, así como la música de Chema
Puente y Ramón Fernández.
‘Palacete del Embarcadero. 1932-2007:
Un espacio para la cultura’
Finalmente, dando nombre, inspiración
y origen al artículo que tienen ante sus
ojos, desde el día 17 de noviembre y
hasta el 9 de diciembre, en el horario
habitual de este centro de cultura, bajo
el título de ‘Palacete del Embarcadero.
1932-2007: Un espacio para la cultura’
se presenta una magnífica retrospectiva
histórica que con la categoría de muestra
alberga espléndidamente imágenes,
planos, fotos y documentos de la construcción
del ‘Palacete del Embarcadero’,
así como de la transformación de este
espacio, su entorno y la relación establecida
con la ciudad de Santander a través
de la óptica que configura el paso de los
años. Una línea temporal que ampara
desde los primeros proyectos hasta un
montaje en imágenes de las muestras
que han tenido lugar en su interior a
partir del año 1985, fecha en la cual el edificio se convirtió en centro de exposiciones
abriéndose, aún más, a toda la
ciudadanía.
En resumen, un sinfín de actividades
para conmemorar la construcción de este
símbolo de apertura a una ciudad que
desde la más oscura antigüedad crece de
cara al puerto. Un edificio que forma parte
del conjunto de inmuebles propiedad
de la ‘Autoridad Portuaria de Santander’
que, como el ‘Faro de Cabo Mayor’ o la
‘Estación Marítima’, tras aportar su servicio
a la sociedad se han transformado en
sendos centros de cultura.
Sin duda, el ‘Palacete del Embarcadero’,
la ‘Autoridad Portuaria de Santander’
y toda la ciudadanía, debemos estar de
enhorabuena, puesto que a lo largo de estos
75 años, el inmueble se ha convertido
en un elemento y símbolo fundamental de
la ciudad, testigo de la transición de una
época intensa en transformaciones estructurales
y reconversiones que el devenir
histórico ha concedido a los espacios
portuarios
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