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| Editoria de Mayo del 2007 |
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Por Luis Wallias
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Con la llegada de mayo irrumpe, sin duda y definitivamente, el buen tiempo. Junto a él, las temidas alergias que complican el disfrute de tan fascinante época primaveral. Un auténtico fastidio, así desde este nuevo número de GastroCantabria pretendemos ser un alivio para los síntomas producidos por los temidos alérgenos en suspensión. Para ello ofrecemos, y sin necesidad de receta médica, un combinado antihistamínico compuesto por un sugerente cóctel donde se entremezclan magistralmente ingredientes tales como la gastronomía, la cultura y el turismo, que anhelamos disfrute.
Para comenzar, haciendo las veces de pequeño homenaje, desde estas páginas nos detendremos en la celebración del 150 aniversario del Banco de Santander, cuya imagen de marca ha hecho mundialmente conocida a la capital de Cantabria. Quién iba a decir a los 17 empleados de la primera oficina que abrió sus puertas al público en 1857 que su trabajo, y el de otros tantos, difundiría tan acertadamente el nombre de Santander, a través de una entidad tan estrechamente relacionada con la ciudad, por Europa y América.
Desde Santander viajaremos hasta Santoña, para visitar un fascinante conjunto defensivo a los pies del Monte Buciero. Un acumulado de construcciones del siglo XIX, declaradas Bien de Interés Cultural (BIC) en 1992, compuesto por una serie de fuertes y baterías cuya misión no era otra que defender la villa marinera, debido a su magnífica situación estratégica. Sin duda un atractivo polo de atracción turístico-cultural donde la arquitectura militar adquiere la categoría de obra de arte.
Lógicamente, nos detendremos en nuestras secciones habituales, haciendo especial hincapié en las tan ansiadas críticas gastronómicas, por otro lado, nuestra razón de ser. Así, comenzaremos la más que acostumbrada ruta culinaria en Laredo, introduciéndonos en la Puebla Vieja hasta llegar al "Restaurante La Abadía". Un local en el que se respira, nada más atravesar el marco de su puerta, amabilidad por los cuatro costados, sintiéndote increíblemente cómodo. Exquisita carta de vinos y mejor de comidas, en la que destaca la buena calidad de los platos, siempre en su punto y muy agradables al gusto. Cocina apetecible, pecaminosamente rica, con un punto de preparación difícil de mejorar, capaz de generar un producto final excelente, sabroso y esencialmente rico en detalle. En resumen, un refectorio donde sentirse muy a gusto y volver una y otra vez para seguir disfrutando.
De la Puebla Vieja pejina a Penagos, exactamente hasta la localidad de Sobarzo, a tan sólo 26 km de Santander, para conocer el "Restaurante la Yerbita". Un local que busca los detalles y donde la amabilidad florece de forma natural. Establecimiento poseedor de una interminable lista de productos apetecibles, incluida su excelente carta de vinos, capaces de conjuntar excepcionalmente y que utiliza magníficamente una materia prima de atractiva calidad. Su cocina equilibrada genera una buena ración, muy generosa, que se refleja en un plato imaginativo, bien guisado, apetitoso y sobre todo sabroso. Sin duda alguna, un refectorio que ofrece buenos resultados, cuya elección es todo un acierto, donde estar estupendamente, desechando, debido al buen pie con el que se comienza y continúa el ágape, inmediatamente la sensación de arrepentimiento.
En conclusión, un nuevo número para degustar tranquilamente, tanto en compañía como en la intimidad que, como siempre, esperamos sea de su total agrado, como reflejo de nuestro trabajo y dedicación enfocada a la ilusión de entretenerle.
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