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Editoria de Marzo del 2007

  Por Luis Wallias
        Con la llegada de marzo irrumpe la primavera, dejando atrás ese tristón periodo invernal, que por denominarlo de alguna forma, roza su fin. Sin duda, una estación refrescante, repletas de nuevas y maravillosas sensaciones, como las que desde este nuevo ejemplar de GastroCantabria queremos hacerle llegar y sentir.

        Un número, que desde el punto de vista de la cultura tiene, en esta ocasión, un marcado carácter arquitectónico. Así pues, para comenzar, usted sólo tiene que realizar un pequeño ejercicio de entelequia. Imagine la bella silueta que la villa marinera de San Vicente de la Barquera proyecta su bahía. El mismo perfil que tiene como increíble fondo teatral los Picos de Europa. Concéntrese y observará que dentro de ese contorno, hay una construcción que resalta con sumo desden por encima de las demás, exactamente el "Castillo del Rey". Uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar con los que cuenta Cantabria. Fortaleza gótica inexpugnable del siglo XIII, declarada Bien de Interés Cultural, repleta de Historia, que en la actualidad cuenta con un excelente y eficiente valor de uso como centro cultural de la villa.

        De San Vicente de la Barquera a Santander, del siglo XIII al XX, para invitarle a realizar, nuevamente idéntico retozo. Piense, detenidamente, en el emblema por excelencia de la capital de Cantabria y sin duda alcanzara la misma conclusión que nosotros: El Palacio de la Magdalena. Edificio esbelto y elegante con un marcado estilo ecléctico donde se combinan a la perfección líneas de actuación británicas con francesas, dejando un pequeño hueco para el carácter montañés. Albergue estival de la Familia Real española hasta la llagada de la Segunda República, hoy hace las veces de magnífica sede para los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y seguramente de alma de la ciudad.

        Por supuesto, no pueden faltar los habituales guiños a la gastronomía regional. En esta ocasión el periplo da comienzo en Santander, exactamente en el "Restaurante Cañadío". Experiencia más que agradable, de trato amable, con cocina vista para el público y recientemente rehabilitado, siguiendo una ascendente línea evolutiva. Comedor cosmopolita, carta agradable en diseño y contenido apetecible que origina una cocina bien escogida, donde el plato se caracteriza por estar en su punto, ya sea exquisito, tierno, sabroso, cremoso, etc. Ración generosa, a la que dar muy buena cuenta gracias a una conjunción de sabores extraordinaria, apetitosa y muy original. Establecimiento situado en un lugar emblemático de la capital montañesa que sin duda le hará repetir.

        De Santander a la preciosa Villa de Escalante, en pleno corazón de Trasmiera, exactamente hasta el término de San Román, para visitar el refectorio donde se conjugan los dos topónimos: El "Restaurante San Román de Escalante". Situado en las antiguas caballerizas de la casona que da nombre al hotel en el que se halla. Prácticamente una galería de arte para los sentidos. Carta de buen tamaño, donde se fusiona sabiamente la cocina moderna con la mejor materia prima de la región. Plato exquisito, explosión de sabores. Fogón combinado correctamente y bien aderezado, siempre apetecible, debido al buen acierto e imaginación de los profesionales a su servicio. Ración sabrosa y bien conjugada que da lugar a una impresionante mezcla de sabores, únicamente definible como extraordinaria. Y por supuesto, servicio a la altura de un gran establecimiento. No pierda la oportunidad de visitarlo, quedará ampliamente satisfecho y volverá una y otra vez.

        En fin, nuevo ejemplar a su servicio, en el que pretendemos ofrecer una mezcla de aromas primaverales que no debería ignorar o dejar a un lado, para comenzar con buen pie, y sin la tan temida astenia, esta nueva estación que nos aguarda.
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