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Editorial de Julio del 2006
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Por Luis Wallias
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Nos reencontramos ya gustosamente en pleno verano, aunque las temperaturas no nos acompañen exactamente. La eliminación de España en el Mundial y la tensión política producida por el incipiente comienzo del Proceso de Paz, bien merecen hacer necesario un espacio de relajación y distensión, que una vez más, si usted lo desea, puede alcanzarse a través de ésta revista, GastroCantabria.
En una ocasión le invitamos a sumergirse junto a todo nuestro equipo en las tenebrosas aguas del pasado para visitar un retazo de la Guerra Civil con voz propia, el refugio antiaéreo aparecido en la Plaza del Príncipe de Santander, una estructura de setenta años que le conducirá directamente hacia esa oscura etapa de nuestra Historia. De igual forma le estimulamos a que nos acompañe a la costa oriental, en un vistoso paseo por uno de los humedales más destacados del norte peninsular, las Marismas de Santoña y Noja, de manera que descubra pormenorizadamente los tesoros de su avifauna, escondidos en las 2900 hectáreas que componen esta majestuosa reserva natural.
Todo ello sin obviar nuestra razón de ser, mediante el habitual recorrido por los más destacados restaurantes de Cantabria. Así pues, partiendo de Santander, nos acercaremos hasta Solares, al "Restaurante La Casa de Pedro García". De servicio amable que sorprende gratamente, ayudando al comensal a sentirse muy a gusto, de tal forma que eleva la categoría del local, una antigua tienda de comestibles de las llamadas "colmados". Lugar en el que se recomienda reservar por la alta afluencia de visitantes. Un espacio en el que se respira tranquilidad, socorrido por el exquisito toque de decoración historicista, que respeta al máximo estilo original de un establecimiento en el que es posible incluso escuchar los sonidos de un pasado no muy lejano. De carta clásica enfocada al picoteo y pensada en el bolsillo pero con un toque diferente. Plato generoso, rico y de aliño delicioso en su punto exacto. Exquisito, sabroso y casero en su totalidad, la cocina tradicional casera en una ubicación que reproduce con exactitud la comodidad ofrecida por el salón de casa. Platos para nada aceitosos, donde picar a gusto y disfrutar de todo en su conjunto por lo apetecible de su ubicación junto a vinos aromáticos y agradables.
Más tarde, en pleno Valle de Ruesga, muy cerca de Arredondo, la "Capital del Mundo", haremos parada de postas para deleitarnos con la excelente cocina del "Restaurante La Torre de Ruesga", miembro del Club de Calidad de Restaurantes de Cantabria. Una casa rústica con toques elegantes y muebles de época que datan en su conjunto del siglo XVIII. Acompañada de un jardín a la entrada que invita a sentarse, relajarse y disfrutar lejos del mundanal ruido. En su interior aguarda al comensal una carta clásica con toques de autor, exquisita y sabrosa desde un punto de vista global. De hermoso plato, generoso en porción, refrescante y jugoso. Obras realmente exquisitas, todo un acierto para el visitante, que por su cocina casera deja un buen sabor de boca. Una maravilla de establecimiento, prácticamente de foto, con un plato inmejorable al punto de cocción, difícil de conseguir. En global, una casa de alimento rico y excelente en su conjunto. Una labor de restauración perfecta y sabrosa, acompañada de buen vino en un entorno bonito y tranquilo.
En conclusión, una oferta que recoge desde retazos de nuestra Historia, pasando por el análisis de la maravillosa fauna que compone esta Cantabria infinita, inteligentemente acompañado por objetivas críticas gastronómicas y nuestros apartados habituales. Un elaborado menú realizado para usted que no debe dejar de degustar.
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