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| Restaurante Albergue Valvanuz |
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Por José Domingo
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Creas algo, haces realidad un sueño, empieza como tal y luego sigue el paso para convertirse
en negocio. Juntas gente, personas que creen en tu sueño, te ayudan a hacerlo realidad y continúan
a tu lado apoyándote en el negocio.
Cuando lo haces quieres que todos los que empiezan contigo continúen por mucho tiempo,
cuanto más mejor, en el fondo, te gustaría que estuviesen a tu lado todo el camino, para ver
la cosecha del esfuerzo sembrado, pero a veces ocurren circunstancias que no lo permiten,
y no es porque no se quiera, simplemente, sucede así y no se puede evitar. Es el caso que
nos ocupa este mes, pues tenemos que decir adiós, con muchísimo penar por parte del que
escribe estas líneas, a nuestros compañeros Sergio y Bruno. Por eso hoy nos dirigimos a un
restaurante para probar sus platos, el cocinero que apareció en nuestra revista el mes pasado,
Rubén Landaburu, del restaurante “El albergue Valvanuz” en Selaya. Pidiendo permiso a nuestro
compañero de la revista José Domingo, pues él no realiza esta crítica.
Hacia allí nos dirigimos una noche realmente preciosa, con ganas de conocer de primera
mano los comentarios de Rubén y la verdad es que lo pasamos muy bien. Dentro de ese
maravilloso entorno rural se encuentra este bonito restaurante, en una casa en la que hasta
las piedras de las ventanas y las sillas de madera de brazos, nos recuerdan las tan preciosas
casas del pueblo de nuestros abuelos. Posee una luz muy acogedora y agradable, con unos
techos de vigas restauradas, muy apacible.
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Tiene un comedor con 10 mesas vestidas con mantel azul, cubre blanco y servilleta azul, un
contraste que pega muy bien con todo el local. Como comentario, decir que nos gustó mucho
la cubertería, no conseguimos ver la marca pero el diseño estaba genial.
Eva, con mucha amabilidad y alegría, nos
conduce a nuestra mesa y acto seguido llega
Rubén para proponernos qué cenar, nada
mejor que dejarnos aconsejar totalmente
por él. Le pedimos que nos sirva lo que él
tomaría, pero echamos un vistazo a la carta
y hay que decir que es sugerente, tendríamos
varios platos entre los que elegir. Para beber
también decidimos dejarnos llevar por él, la
carta de vinos no nos hizo mucho tilín, era un
folio no muy bien cuidado y con pocos caldos
a tener en cuenta, así todo nos puso un Cerro
Añón Reserva del 98, que estuvo muy sabroso
y a una temperatura ideal.
Como otro apunte, al que José Domingo
da mucha importancia y compartimos
con él la lucha, debo decir no
había plato para el pan. Los sitios de
comida deben tener ese complemento
de la vajilla; en fin, creo que lo acabaremos
consiguiendo. Nos gustó el
detalle de la copa de vino, pues nos la
cambiaron, sin decir nada, por una con
un cáliz, mucho más acorde al vino que
nos sirvieron.
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Somos dos para cenar y comenzamos
con crema de verduras de la tierra
y lomo con aceite de albahaca, un lomo
cortado muy finito. Permitía romper todo
su sabor nada más depositarlo en la lengua,
con un aceite exquisito y la cremita
en su punto, calentita y sabrosa.

Continuamos con ensalada templada
de panceta ibérica y langostinos, una
buena ensalada con la panceta en su
punto, no muy tostada, agradable, rúcula,
canónigos, tomate cherry, langostinos,
achicoria, lechuga, y una reducción
de módena. Todo ello exquisito, y como
indica el nombre, templada, lo que decimos
tantas veces, un plato que es tal
cual su nombre indica.
Continuamos con ensalada templada
de panceta ibérica y langostinos, una
buena ensalada con la panceta en su
punto, no muy tostada, agradable, rúcula,
canónigos, tomate cherry, langostinos,
achicoria, lechuga, y una reducción
de módena. Todo ello exquisito, y como
indica el nombre, templada, lo que decimos
tantas veces, un plato que es tal
cual su nombre indica.
Seguimos con un revuelto de foie, nos
agrada y mucho el olor que percibimos.
Acompañado con nueces, está muy rico
y de fondo una pasta tipo brick como
toque especial, para no poner siempre
el típico pan tostado. Le acompaña una
reducción de caramelo muy sabrosa que
combina a la perfección.

Nos puso para compartir bacalao al
pil-pil, lo desalan ellos mismos y en su
honor hay que decir que lo hacen muy
bien, con un bacalao sabroso y rico,
desmigándose a la hora de cortar y un
pil rico, con un aceite muy bueno.
Para terminar y como carne nos traen
carrilleras de ternera a la canela con reducción
de Pedro Ximénez, ¡qué rico!,
mantequilla pura, sabroso, sin ninguna
pega, con un aroma de canela excepcional
y unas papas fritas de guarnición
inmejorables.
Ahora entiendo cuando nuestro compañero
dice que a la hora del postre se hace
difícil encontrarle un hueco, pero está claro
que la gula es un pecado capital que nos
saltamos, así que nos ponen un postre
variado para compartir, compuesto por
tiramisú, helado de quesada y mousse de
arroz con leche, muy ricos y sabrosos todos,
el tiramisú perfecto, el arroz con leche para
repetir, quizá el helado estaba demasiado
frío, y aunque nos aconsejaron tomarlo lo
último, no estuvo a la altura de sus compañeros,
era más un biscuit, pero como siempre
decimos, esto es desde nuestro punto
de vista, ustedes vayan y prueben, y luego
nos lo cuentan en nuestra página web: www.
gastrocantabria.com.
Hay un detalle que nos encantó y es
que tienen mate, una infusión originaria de
Sudamérica, bastante amarga pero muy
sabrosa, servida en el recipiente que posee
el mismo nombre y para beber se usa un
sorbete denominado bombilla, una infusión
exquisita y con propiedades diuréticas, nada
fácil de encontrar en nuestros restaurantes.
El tinto de bodegas Olarra estuvo bien,
con un granate intenso. Aromas de fruta
madura, quizá algo de mermelada, con ese
fondo de madera típico de este vino. Con un
cuerpo justo en boca y buena acidez, falta
pulir un poco los taninos. Un vino que con
más tiempo estará mucho mejor, una buena
elección por parte de Rubén.
Tomamos café, con buena crema, pero
quizá demasiado amargo, y los clásicos chupitos
para ayudarnos a hacer la digestión.
Estuvimos muy a gusto y sin lugar a dudas
les invito a que vayan, y disfruten de ese
lugar, que estoy seguro dará mucho que
hablar.
En este caso no puedo decirles el importe
de la factura pues Rubén muy amablemente
nos invitó.
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CARACTERÍSTICAS
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CAPACIDAD Restaurante (CARTA) : 50 PAX
NÚMERO DE MESAS : 10
CAPACIDAD SALONES PRIVADOS : 1-20
PRECIO MEDIO CARTA : 20-30 €
PRECIO MENÚ DEL DÍA : 8 € /12 €
PRECIO DEGUSTACIÓN : -
HORARIO
Invierno: Cierra Domingos noche y Lunes, excepto festivos o vísperas de fiesta.
Verano: Abre todos los días.
Vacaciones: Del 7 al 20 de Febrero
DIRECCIÓN : C/La Torre, 4 39696 Selaya (Cantabria) Web: www.alberguevalvanuz.com
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