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| Restaurante Torre de Ruesga |
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Por José Domingo
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Empieza el buen tiempo, sale el sol, la gente se anima, está más predispuesta a moverse, ir de un sitio
a otro, conocer la región. Parece que a veces nos cuesta salir de la ciudad, se termina el invierno,
y es cuando apetece meterse entre nuestras maravillosas montañas, entre nuestros verdes valles,
con ríos sin igual, ver saltar las truchas, observar sus nacimientos. Hace sol, pero no calor, no es
agobiante, te deja pasear, caminar entre los árboles, respirar frescor, aire limpio, todavía quedan
prados que no huelen a tortilla de patata dominguera, hay que aprovechar esta oportunidad. Nos
apetece conocer el nacimiento del Asón, maravilla natural, con esa cascada impresionante, donde
el sonido es agua, donde el agua es vida, allí, un poco más allá de Arredondo, la 'Capital del mundo',
donde tienen un río que baja pa' "arriba". Ya que estamos por la zona, nos apetece conocer otro
restaurante perteneciente al Club de Calidad de Restaurantes Cantabria Infinita y hacia él nos dirigimos,
a "La Torre de Ruesga". Una casa rústica con toques elegantes, y muebles antiguos bastante
importantes, con exquisiteces, posiblemente algunos del siglo XVIII. Con un jardín a la entrada que
invita a sentarse, relajarse y aprovechar que estamos muy lejos del ruido de la ciudad. Sin lugar a
dudas es un sitio para relajarse y esperemos que también para disfrutar.
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El restaurante cuenta, a primera vista, con dos comedores. En el que nos encontramos
hay seis mesas de diferentes tamaños vestidas con mantel burdeos y cubre blanco, con vajilla de la
Cartuja y cubertería de Menesis. Desmerecen algo las láminas de la pared y las sillas.
Una carta clásica con toques de autor,
somos cuatro, pedimos varios entrantes
para picar y un segundo plato cada uno.
La carta de vinos no es nada especial, con
vinos nada buscados y un diseño que no va
acorde con el local. Elegimos para acompañar
la comida todo un clásico de la Ribera
del Duero, un caldo de ese maravilloso
bodeguero que es Alejandro Fernández,
Pesquera Crianza del 2003. Nos sorprende
el apunte del empiece de la carta de vinos
donde se indica que han elegido los vinos y
que les conceden una puntación, cosa que
luego no es cierta. La verdad creemos que
es algo que deben tener en cuenta y solventarlo,
siempre, claro está, desde nuestro
punto de vista.
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Comenzamos con Micuit de foiegras
casero con habitas; dos buenos tacos de
foie y una ración más que generosa de habitas
baby, con aceite de oliva virgen y vinagre de cabernet,
exquisito en su conjunto, muy sabroso.
Un buen hígado, una pena que las melvas que
nos traen para acompañarlo dejan bastante
que desear, algo húmedas, como si las hubieran
hecho demasiado deprisa, y sin quitar los
bordes del pan de molde, no creo que deban
salir esas melvas así a la mesa, pero bueno no
quita para que el foie fuera exquisito.
Le sigue parrillada de verduras
naturales, un hermoso plato con tomate,
berenjena, calabacín, seta de cardo y espárragos
trigueros, estaba rico pero quizá
hecho un poco de más.

Y continuamos con ensalada
de perdiz roja escabechada. Nos sorprende
mucho que nos traigan la parrillada de
verduras antes que la ensalada; alguien
debería decir a la gente de sala que una de
las normas de la gastronomía es que no se
debe de sacar a una mesa lo caliente antes
que lo frío, pero en fin, sólo es un apunte
a tener en cuenta y fácil de subsanar. La
ensalada va acompañada de nueces, frambuesas
y cóctel de lechugas, con una generosa
porción de perdiz, un plato refrescante
y rico, aunque desde nuestro punto de vista
tenía un exceso de vinagre.
Terminamos el picoteo con albóndigas
de lechal con hongos. Seis albóndigas
de lechal, sabrosas y muy jugosas,
con unas patatas guisadas de guarnición,
todo ello sobre un guiso de hongos realmente
exquisito, todo un acierto, un plato
casero de los que gustan mucho. Nos dejó
un gran sabor de boca.
De segundo plato pedimos carrilleras
de novilla al vino, milhojas de solomillo
con berenjena y foie, huevos caseros con chorizo
y lenguado mernier. Las carrilleras estaban
exquisitas, jugosas, con tomatito cherry,
patata panadera y judías verdes de guarnición,
todo un acierto, una maravilla.
El milhojas de solomillo, con la
berenjena entre láminas de solomillo y, sobre
ello, un buen trozo de foie, rico pero sin
ningún misterio. El lenguado mernier era de
foto, un lenguado hermoso con un punto de
cocción inmejorable y una salsa en su punto,
difícil de conseguir, pues muchas veces
pica de limón pero hoy estaba superior. Y
respecto a los huevos, pues un plato típico,
rico, aunque las patatas dejaban mucho
que desear, eran prefritas, y un huevo venía
roto; creo que en cocina deberían haber
hecho otro, pero en fin, seguro que en
próximas visitas no volverá a pasar.

Casi no podíamos más y pedimos
tres postres al centro. Torrija de sobao
pasiego con helado de manzana al orujo
de Liébana, increíblemente rico, excelente
todo en conjunto, el helado perfecto. Una
maravilla de postre y la torrija para nada
seca, pídanlo y disfruten como nosotros lo
estábamos haciendo.
El segundo fue crujiente de
chocolate con praline de avellana. Va sobre
unas natillas con unas fresas naturales y
dentro del crujiente de chocolate la praline,
sabrosísima. Un acierto, sigo creyendo que
tenemos que ir por ahí a comer de postres
nada más, y eso que aún no les he contado
el tercer postre, que fue strudel de manzana
con crema de vainilla, típico postre alemán,
un hojaldre envolviendo la manzana,
los frutos secos sobre la crema de vainilla
con una bola de helado del mismo sabor,
muy sabroso, consiguiendo que no sepamos
qué postre estaba más rico.
El vino estuvo muy bien, lo que
esperábamos de él, con un rojo cereza, limpio
e intenso, con notas de fruta silvestre,
cueros y maderas aromáticas. De media
estructura en boca, sedoso, ligeras sensaciones
de fruta en licor y con grato final.
En definitiva comimos bien, la
factura para los cuatro con café, este último
con escaso cuerpo y justo de aroma,
ascendió a 182.11 euros, en la media de
estos restaurantes, lo que pasa es que la
sala no estuvo a la altura. Como detalle decirles,
por ejemplo, que no nos cambiaron
los platos en todo el picoteo. Imagino que
lo solventaran pero mientras, el cliente es
el que paga, y 45 euros por cubierto merece
un servicio en consonancia. No por ser
sitio bonito y tranquilo ya se puede cobrar,
tiene que ser un conjunto en general.
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CARACTERÍSTICAS
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CAPACIDAD Restaurante (CARTA) : 32 PAX
NÚMERO DE MESAS : 10
CAPACIDAD SALONES PRIVADOS : 12 PAX
PRECIO MEDIO CARTA : 35 €
PRECIO DEGUSTACIÓN : 21 €
HORARIO: CIERRA DOMINGOS NOCHE Y LUNES
VACACIONES DEL 8 DE ENERO AL 1 DE FEBRERO
JORNADAS GASTRONÓMICAS :
OCTUBRE : LAS DE LA MATANZA
FEBRERO : LAS DEL LECHAZO DEL ASÓN
DIRECCIÓN : La Bárcena S/N CP: 39810 Valle de Ruesga(Cantabria) Tlfo:942 641 060 reservas@t-ruesta.com www.t-ruesga.com
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