¿Qué es lo que más te gusta? A esta
simple pregunta obtendremos casi
tantas respuestas como personas a
la que hayamos preguntado. ¿Dónde
quieres ir a cenar? Creo que nos pasa
casi lo mismo. En el foro de la revista
contestaron una vez que en función
del momento había varios locales a
los que ir para disfrutar con quien te
apetezca: sitios formales, distendidos
o, como el caso que nos ocupa hoy, de
picoteo. Para ello, en nuestra región
disponemos de muchos locales entre
los que elegir y nos hemos decantado
por Casa Sampedro, en Adarzo.
Un establecimiento que, sin mucho
ruido, va haciéndose un hueco
entre las tascas de la región, con una
pequeña tienda a la izquierda, una
buena barra, y unas cuantas mesas
donde picar y tomar un vino. Al fondo
de la barra a la izquierda tiene otro
comedor pequeño con varias mesas
y hacia allí nos dirigimos. Somos tres
dispuestos a pasar un rato agradable y
a picar algo en esta típica tasca.
Las mesas están vestidas con mantel
de papel a cuadros blancos y verdes,
con servilletas también de papel.
Tienen las cartas típicas para picar y
una gama de vinos con buenas referencias
a precios razonables.
Pedimos todo para picar y empezamos
con ensalada rosa. Lleva lechuga,
tomate, bonito, salsa rosa, jamón york,
zanahoria rallada y maíz. Apetitosa y
con una salsa rosa bien hecha, refrescante.
Continuamos con huevos de la casa.
Puedes elegir entre acompañarlos con
morcilla o con jijas y nosotros nos decantamos
por estas últimas. Los huevos
estaban bien hechos, con su puntilla,
y las jijas, ricas y bien adobadas. Al
conjunto le acompañaba una más que
generosa ración de patatas fritas.
Seguimos con croquetas de Tresviso.
Buena bechamel, en su punto de fritura, y con un punto de Tresviso justo,
nada excesivo, sabía a queso pero
no demasiado.
A continuación nos sirvieron delicias
de pollo tres salsas. Unos nuggetes
de pollo muy bien fritos y cortados.
Las salsas que nos ofrecieron fueron
ali-oli, brava y Tresviso. Las tres estaban
buenas, la brava en su punto de
picante y nada excesivo; la de Tresviso
con un sabor igual al de las croquetas;
y finalmente, nos quitamos el sombrero
con el ali-oli, muy bueno, digno de
mención.
Para terminar tomamos borono con
manzana. Un borono de muy buena calidad
y bien hecho. Lo único que cabe
señalar es que a nuestro juicio estaba
cortado un poco grueso. Por su parte,
la manzana, que combina muy bien,
estaba muy sabrosa.
De postre pedimos una tarrina de
Häagen-Dazs de sabor chocolate belga y natillas, servidas en copa alta,
sin mucho misterio, quizá demasiado
ligadas.
Para beber elegimos un vino de
León Luna Beberide joven de bodegas
y viñedos Luna Beberide S.L. Es 100%
mencía. Posee un color cereza intenso
y aroma muy afrutado. En boca es sabroso
y vuelve otra vez la fruta fresca
con unos taninos muy suaves. Estaba
rico aunque la temperatura era demasiado
alta, pero muy atentamente nos pusieron una cubitera con hielo y agua
para enfriarla.
Tomamos té del puerto con orujo,
también sin mucho misterio y, en nuestra opinión, bastante mejorable. Poner
hasta el azúcar dentro de la tetera no
está del todo bien.
Comimos bien, con un servicio bastante
normal. Como apunte decir que
en ningún momento nos cambiaron el
plato, pero sólo a nuestra mesa, pues
en la de al lado lo hicieron a cada plato
que sacaban. Y también señalar que no
había plato para el pan.
Una tasca para el que le guste ir a
picar, aunque un poco justo el espacio
entre mesas y sillas. Desde nuestro
punto de vista, pueden mejorar en un
montón los detalles. La factura ascendió
a 48 €, lo justo.
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Huevos de la casa
Delicias de pollo
Borono con manzana
Ensalada rosa
Croquetas de Tresviso
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