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| Restaurante El Redoble. |
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Por José Domingo
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Quién me lo iba a decir, cuánto hace, bueno creo que es mejor no decir los años, pues cuando uno empieza ya a pensar en más de veinte, te corren como unos elfos por el estómago, diciéndote que el tiempo pasa rápidamente; les contaba que iba alguna vez los sábados noche a jugar al billar, y los domingos para tomar las rabas y el vermuth a un restaurante llamado El Perujo, ése que hoy en día han transformado, cambiado, convirtiéndole en una gran casa, un lugar donde nos gusta tanto disfrutar y pasar grandes comidas y veladas junto a nuestros amigos y seres más queridos. Hemos ido en varias ocasiones y creíamos necesario contarle, una de ellas a todos ustedes, para que disfruten al igual que nosotros lo hicimos del servicio tan amable, simpático y alegre que nos brindan Gema y Maria José y de la gran cocina, y gran profesionalidad que posee en sus manos Tirso y todo su equipo, en el hoy llamado " Redoble".
Accedemos a una gran barra, con unas mesas, en las que se puede degustar, digamos algo más informal, los platos del local, y sin dilación nos llevan a nuestra mesa, traen la carta y nos dicen lo que hay fuera de ella. Es probable que me digan que soy algo repetitivo, pero para mí es muy importante que te atiendan con una sonrisa, pero de las de verdad, que se note que están contentos de que estés en su casa. Espero que empiecen a fijarse un poco en que no te están haciendo un favor por darte de comer, sino que gracias a nosotros, los clientes que vamos a los restaurantes, ellos pueden tener un salario digno.
Es un local reformado hace poco. Cuando lo cogieron Gema y Tirso, le dieron su propio toque, pero con el tiempo van cambiando cosas, y poniéndolo todo como a ellos realmente les gusta, como suele decirse, las obras de palacio van despacio. Es acogedor, con apuntes actuales y cuadros contemporáneos.
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Tiene 14 mesas, vestidas con mantel marrón chocolate y cubre blanco, con una velita encendida como toque acogedor.
La carta es amplia y abundante, con platos clásicos y cuenta con dos apartados, uno de arroces y otro de sugerencias donde Tirso da rienda suelta a su imaginación. Quizá el apartado por el que el local ha ido cogiendo nombre en la región, es por el de los arroces, se nota la procedencia levantina del cocinero y su gran mano con él, de hecho, en casi todas las mesas están comiendo algún tipo de arroz, la de al lado tiene un arroz negro que se nos van los ojos hacia él. Pero hoy hemos decidido pedir unos picoteos y un segundo, sólo probaremos un arroz que hay en las sugerencias, no obstante, les recomiendo que vayan un día y pidan el arroz que más les apetezca pues merece la pena.
Y la carta de vinos está muy bien escogida, con apuntes de calidad, es bastante difícil hacer una carta de vinos así, pues tiene algunos caldos que están muy bien a un precio bastante acomodado, indicando que Gema se preocupa bastante por estar al día.
Somos dos personas y pedimos para picar dos platos, luego dos segundos y terminamos con dos postres, y para acompañarlos un tinto Valtosca Syrah 04.
Nos sirven de aperitivo crema de calabacín con queso, muy rica, entonaba muy bien, sobre todo por el frío que hacía la noche que fuimos.
Seguimos con chipirones y mollejas de cordero lechal salteados con papas y trufas. Van acompañados con una galleta de tinta de calamar, los chipirones a la plancha, y las mollejas sobre un puré de patatas con las trufas, exquisito, en su punto los chipirones, y maravillosas las mollejas, conjuntando con ese puré deliciosamente.
Como plato de pescado nos pusieron Rape sobre jugo de cebolla confitada y panceta ahumada crujiente. Me encanta porque es tal cual, no entiendo que con lo fácil que es llevar al plato lo que dice en la carta, haya sitios que lo disfracen, un punto más de la calidad de este local. El rape estaba exquisito, muy rico, en ese punto perfecto de cocción, y la panceta, junto con la cebolla y el rape, combinada muy bien.
Comenzamos con tomates a la brasa, gratinados con queso y vinagreta de nueces y albahaca ¡qué bien huelen! plato presentado con cuatro rodajas gruesas de tomate, encima el queso gratinado y sobre él unas nueces con la vinagreta. Para explicarles lo rico que estaba, sólo decirles que hicimos barquitos en la salsa con el pan, combinaban muy bien todos los sabores.
Le seguimos con rissoto de idiazabal y langostinos en su jugo. El arroz estaba cremoso acompañado con el jugo de los langostinos y champiñones, ya dijimos que esta casa tenía fama por los arroces y este plato es el reflejo de ello, denotando gran calidad en la materia prima utilizada.

Como plato de pescado elegimos merluza a la plancha con vinagreta de pulpo. Bueno, qué rico estaba, con esa vinagreta templadita, el pulpo perfecto, y el punto de la merluza inmejorable, todo ello sobre un cóctel de lechugas. Una fusión de alimentos excelente.
De carne solicitamos hígado de pato fresco a la parrilla con pera confitada y jugo de arándanos, el foie con un golpe de plancha acompañado con unas tiras de naranja, sobre la pera confitada y alrededor el jugo de los arándanos y piñones, qué decir: que estaba impresionante, rico, apetitoso, no sé, pongan ustedes los adjetivos que quieran para describir un plato difícil de olvidar.

De postre nos dejamos aconsejar por Maria José y nos sirvieron trufa de chocolate con natillas de vainilla y helado de mandarina, y el otro pastel de higos con salsa de mango y su helado de limón. Siempre nos pasa lo mismo, deberíamos haber dejado hueco y pedir más postres porque están de vicio. El primero, dentro de la trufa, llevaba trocitos de piña, envolviendo la trufa una lámina de chocolate, al lado el helado de mandarina, una combinación fenomenal la de naranja y chocolate, al igual que este postre tan sobresaliente. Decir del segundo que el pastel, en forma de timbal, estaba napado con confitura de higos, acompañado por mango en dados, quizá, desde nuestro punto de vista un poquito verde, y el helado sin gota de hielo. Una excelente elección para terminar una velada inolvidable.
El vino de bodegas Vitícola Casa Castillo, D. O. Jumilla tenía un color mora muy cubierto, bastante glicérico, dando en nariz mucha fruta, especias. Al contacto con la boca se le notan unos taninos bien nobles, es untuoso, meloso con notas de plátano, un caldo que maridó muy bien con los platos, una elección de Gema, que como dije al principio acierta muy bien con estos vinos.
Volveremos y esperamos que ustedes se animen y disfruten de este local que poco a poco va ocupando un espacio en el mundo de la gastronomía de Cantabria. Sólo un pequeño apunte, deben cuidar un poco más el aspecto físico de las cartas, pues están ya muy usadas y no son el reflejo de la calidad del local.
La factura, con café y licor, ascendió a 89.53 EUROS.
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CARACTERÍSTICAS
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CAPACIDAD Restaurante (CARTA) : -
NÚMERO DE MESAS : -
CAPACIDAD SALONES PRIVADOS : -
PRECIO MEDIO CARTA : -
PRECIO DEGUSTACIÓN : -
HORARIO VERANO : -
HORARIO INVIERNO : -
DIRECCIÓN : Barrio El Perujo, 8 39478 Puente Arce (Cantabria) Tlfo:942 575 852
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