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| Restaurante La Platea. Recordando el antiguo Cine Coliseum |
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Por Ascapsa
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Entramos en el invierno, se nota mucho esa nieve que está tan cerquita, para ser más exactos en Peña Cabarga, y aunque cuesta salir de casa nos dirigimos al centro de la ciudad, al restaurante “La Platea” del Hotel Coliseum donde esperamos poder disfrutar de un buen almuerzo y contárselo a todos ustedes. Llegamos a la carga y descarga del hotel y como llovía mucho preguntamos si podríamos dejar el coche en su parking y la respuesta fue afirmativa, genial pues nos libramos de una buena caladura y de pasar ese frío invernal.
Accedemos por el ascensor a recepción y muy cordialmente nos indican donde se encuentra el comedor; al llegar a este somos rápidamente recibidos por Belén, quien nos acompaña a nuestra mesa.
El comedor está divido en zonas de fumadores y no fumadores, preparándonos para esa nueva ley que está punto de ver la luz. Tiene una decoración vanguardista minimalista,
recordando al antiguo cine coliseum, con las luces que dan la sensación que entras en el teatro. Las mesas vestidas con mantel gris y cubre blanco, siendo la vajilla de villeroy
y la cubertería de cruz de malta.
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Tras una breve espera nos traen la carta y nos recomiendan el menú del día o el de degustación, decantándonos por este último, para poder apreciar la cocina de Miguel.
Nos traen de aperitivo un canapé de bocado de marisco, en verdad no es digno de hacer más mención.
Le sigue un Carpaccio de buey y foie con queso Idiazabal, sabroso en su punto de maceración exacto, cortado en rodajas
con el foie en el centro, y un muy buen queso, quizá el plato peque en un exceso de aceite, un poquito menos le haría muy sabroso.
A continuación Ensalada templada de verduritas confitadas con brocheta de sepia y su propia tinta, lleva zanahoria al dente y cocida, calabacín, cóctel de ensalada,
pimiento asado y cebolla confitada, y sobre ella una brocheta con 5 sepias pequeñitas,
de la que se llaman choquitos en Galicia. Acompaña este plato una reducción
de miel que junto con la confitura de cebolla le hace dulce y muy rico, y las sepias en un buen punto de plancha.
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Como pescado nos ponen una Corvina
a la sal, plato clásico pero desde mi punto de vista, es la forma donde más se aprecia el sabor, con su tiempo exacto de horno, y como guarnición una reducción de cítrico y al lado una salsa de tomates confitados, quizá estas dos salsas sean en exceso dulces y matan un poco el sabor
del pescado.

Nos sirven como cambio de sabor un sorbete de manzana, cremoso y muy rico, limpia muy bien el paladar, para luego dar paso a la carne, llevando como fondo avellanas
en granillo.
Y ese plato de carne es un cochinillo crujiente sobre pastel de patata en su jugo. Como guarnición verduritas cocidas,
calabacín, zanahoria y coliflor, y un pimiento del piquillo todo ello muy sabroso
y buenos acompañantes, el cochinillo perfecto jugoso, mantequilla en la boca con esa piel tostadita, pero iba sobre patatas
panadera no sobre pastel, aunque estaban muy gustosas.
Terminamos con cañas de moscatel rellenas
de crema de chocolate, un postre clásico sobre abundantes natillas, buena fritura de las cañas y una crema de chocolate
agradable al paladar, lo malo que era una caña y no se por qué a la hora de hacer los platos de las cartas gustan ponerlos
en plural.
Para acompañar a esta buena comida elegimos un champagne Taitinger brut reserva, con un color dorado, con notas de brioche en nariz y cremoso en boca, un caldo rotundo y perfecto para combinar con estos alimentos. Decir que la carta de vinos no es muy extensa y con pocas denominaciones de origen.
El servicio merece mención aparte, pues supo marcar muy bien los tiempos, sin espera entre los platos, y en todo momento en su sitio, haciendo nuestra estancia acogedora y en momentos divertida,
cuestión muy difícil de conseguir hoy en día tal y como anda esta profesión muchas veces olvidada, pero que cuando no está a la altura falta tiempo para machacarla
aún más, sólo les falta poner un poquito más de cuidado al repasar los platos antes de ponerlos en la mesa.
Tanto los servicios como las salas comunes
y el comedor se encontraban en un estado perfecto de limpieza, algo esperado
para un establecimiento de esa categoría.
Disfrutamos y lo pasamos bien, la factura
para dos personas ascendió a 100 euros, bien si contamos que el champagne
ya casi era la mitad. Las raciones eran generosas, cosa extraña hoy en día en que la nueva cocina parece también que debe ser nueva para las raciones.
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CARACTERÍSTICAS
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CAPACIDAD Restaurante (CARTA) : -
CAPACIDAD SNACK-BAR (MENÚ) : -
NÚMERO DE MESAS : -
CAPACIDAD SALONES PRIVADOS : -
PRECIO MEDIO CARTA : -
PRECIO MENÚ DEL DÍA : -
ABIERTO TODO EL AÑO
DIRECCIÓN : Plaza Remedios, 1 39001 Santander (Cantabria - España) Tlfo:++ 34 942 318 081 Fax: 942 318 082 www.hoteles-silken.com
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