Es en estos momentos cuando le
viene a uno a la mente un montón de
títulos de películas, además seguro
que cuando te preguntan cuál fue la
que más te gustó lo tienes bastante
claro. Pero hoy la película que mejor
le viene a este ar tículo es “Volver”,
puesto que hoy se juntan el hecho de
que volvemos a un establecimiento
que ya visitamos hace tiempo y que
está muy vinculado con el mundo del
cine. No es otro que el restaurante
La Platea del hotel Silken Coliseum.
Nos llamaron hace unos días y nos
insistieron en que fuéramos por allí,
así que una vez más nuestro querido
José Domingo se queda en casa.
Sigue exactamente igual que la
anterior vez que estuvimos, con la
vajilla blanca de Villeroy y cristalería
de Schott.
Somos dos para cenar. Nos tienen
preparado un menú degustación
y para empezar, un blanco de Rueda,
después, con la carne, un tinto de la
Ribera del Duero. En los vinos es donde
podían hacer algo para mejorar la
car ta y también abaratarla, pero eso
es nuestro punto de vista.
Nos ofrecen varios tipos de pan:
vienés, chapata, integral, pasas y
baguette, un detalle bueno del que
cada vez más locales toman nota.
Comenzamos con un aperitivo,
carpaccio de atún con sorbete de
tomate, tres filetitos de atún con un
grosor per fecto, muy bien marinado,
y el sorbete espectacular. La mezcla
de sabores es per fecta.
Seguimos con ensalada Coliseum.
Viene templada y lleva cigala, vieira,
almeja, gamba, cóctel de lechugas,
cebolla pochada, calabacín, pimiento
y zanahoria, con una salsa ali-oli
ligera que está estupenda, con el sabor
de ajo justo y difícil de conseguir.
Una ensalada que no pueden dejar
de pedir, estupenda.
Continuamos con vieira gratinada
con crema de cigalas. La crema
va ser vida en vasito, muy sabrosa, y
la vieira es la típica gratinada, apetitosa.
Una buena elección para entonar.
Como plato de pescado nos pusieron
merluza a la plancha con risotto
de almejas. Estaba como a nosotros
nos gusta, no muy hecha, sabrosa y
jugosa. Y el risotto buenísimo, daban
ganas de haber pedido una ración
completa del arroz. Muy bien conjugado
y presentado el plato.
Antes de la carne nos sir ven sorbete
de hierbabuena. Estaba rico,
pero sigo pensando que los sorbetes
no siempre cumplen la función de
limpiar el paladar y dejarle preparado
para la carne, lo que pasa es que parece
que se ha puesto de moda como
complemento de las comidas.
De carne nos pusieron tournedó
de solomillo con foie y salsa de hongos.
Un buen centro de solomillo sobre
una tosta de pan frito, con bacon
alrededor, que combinaba muy bien,
y sobre él, el foie, muy rico. La salsa
estaba espectacular y como guarnición,
patatas panadera, espárragos
trigueros con cecina y zanahoria. Terminamos
la cena muy bien.
En esta ocasión no nos dieron
opción a no pedir postre, ¡hay que
pedir que la pista de Parayas sea de
mayor kilometraje para bajar todas
estas calorías! Nos sir vieron flan
de queso con sorbete de frambuesa
y una copita de Pedro Ximénez para
acompañarlo. El flan estaba cremoso,
sabroso, muy rico, y acompañado
de piña natural y carambola, con un sorbete de frambuesa sin una pizca
de hielo. Muy bueno todo en general,
lo único que nosotros no le hubiéramos
puesto tanto sirope debajo del
plato, empaña mucho los sabores,
pero es sólo un apunte de nuestro
gusto par ticular.
El blanco era un Riscal Sauvignon
blanc con aromas a frutos tropicales
y ligeros toques cítricos, en boca es
amplio, fresco. Una pena que fuera
del 2005, ya estaba perdiendo
muchas de sus cualidades. Aun así
maridó muy bien con los pescados y
mariscos.
El tinto Señorío de Nava de bodegas
del mismo nombre era un crianza
del 2003, de color cereza, con tonos
teja. Tiene aromas de fruta madura y
ligeras notas de especias, sobre fondos
ligeramente amargos. En boca es
firme y bien estructurado. También
acompañó muy bien al solomillo.
El café estaba rico y la cocina de
Pablo muchísimo más. Fue una velada
per fecta con un ser vicio por par te
de Paqui muy bueno, con una sonrisa
que hoy cuesta mucho encontrar. Sin
lugar a dudas, volveremos a recordar.
|
Carpaccio
Ensalada
Vieira
Merluza
Sorbete
|
|
|