|
|
|
|
|
|
|
Restaurante Jaque
Nueva gastronomía al gusto de Fernando Llamosas
|
|
|
|
Ascapsa
|
|
|
Comenzar la creación de una empresa es, sin lugar a dudas, una gran aventura y un acto muy importante, tanto para la
persona que lo realiza, como para los trabajadores que se apuntan a ello. En el caso que hoy nos ocupa, nos encontramos
con que son dos las personas que, no hace mucho, han emprendido el difícil camino de crear un pequeño negocio,
ambos, claro está, dentro del mundo de la gastronomía. Por un lado, un gran cocinero de nuestra región, Fernando
Llamosas ha abierto el restaurante Jaque, al lado de Puerto Chico. Y por otro, nuestro querido amigo Bernardo, que
ha creado una empresa de distribución, Degustibus, para los amantes de los buenos productos de alimentación. Y es
gracias a esta creación que Bernardo nos ha invitado a probar alguno de los vinos que representa, ¡qué mejor que hacer
una cena maridaje en Jaque! Una vez más, José Domingo se quedase en casa y nosotros cogemos nuestro material para
tomar apuntes, procurar no perder detalle y contarles a todos ustedes esta bonita experiencia.
Un local alto, en dos plantas, vanguardista, totalmente reformado. En la planta baja una pequeña barra, con una
carta de picoteo, y la vinoteca, con una gran variedad de vinos.
Nos invitan en la parte superior, que está perfectamente preparada para fumadores. Muy pocos locales están así de
bien preparados para esta ley tan difícil de aplicar.
Las mesas están vestidas con cubre y mantel blanco, la servilleta del mismo color y un detalle floral muy a juego con
el conjunto. Se ve mucha limpieza y una gran distribución de menaje para disfrute de todos los comensales.
Directamente nos ofrecen varios tipos de pan, nos sirven un poco de aceite Douro (está muy bueno) y varios tipos de
sal. Nos traen el agua decantada en frasca, un bonito detalle al que la casa podía poner la guinda ofreciendo una carta
de aguas, pues ese esmero en el servicio podría ser complementado un poco mejor. Pero como siempre decimos, éste
es nuestro punto de vista.
Pasamos a probar el primer vino, un blanco de Rueda Torcecuellos de bodegas Bibemus, 100% verdejo, donde encontramos
una verdejo en toda su expresión nasal, maracuyá, un poco de manzana verde y algo de hinojo. Con cuerpo
suave en boca, glicérico y buena retronasal. En medio de este buen momento, nos sirven el aperitivo: mousse de queso y
boletus con mantequilla de Cabrales.
Muy rico y apetitoso, una gran unión
de sabores y texturas. Empezamos
con muy buen pie.
Comenzamos el menú con ensalada
de bogavante con judías y crema
de almendras. Va con un cóctel de
lechugas, judías escaldadas al dente,
en un punto perfecto, ese genial
toque de almendras y unos buenos
trozos de bogavante. Esta ensalada
no se la pueden perder, está exquisita.
Todo un acierto.
Seguimos con tronco de foie con
crema de ciruelas y manzana con pan
de pasas. Puede ser que muchos estén
cansados del foie, pero hoy nos
hemos quedado sin palabras. Estaba
espectacular, hacía tiempo que no
tomábamos uno tan bueno, con la
textura perfecta y una conjunción de
sabores muy bien lograda. Entonces
fue cuando Bernardo nos sorprendió
de verdad con un blanco maravilloso:
Gran Veigadares, de Adegas Galegas,
perteneciente al grupo Galiciano. Un
Albariño genial, con ese amarillo
paja dorado. Posee aromas de fruta
madura, algo de piña, notas balsámicas,
tostadas y ahumadas, dado
su periodo de seis meses en la barrica.
En boca es untuoso, equilibrado,
muy potente y con gran cuerpo. Todo
un vinazo de verdad.
|
Ensalada de Bogavante
Chuleton
Foie
Tiramisu
|
|
|
Y para terminar, como carne, tomamos
una chuleta con pasta fresca
de setas. Un buen chuletón para
compartir en el centro de la mesa.
En boca se deshace, es mantequilla
pura y con muchísimo sabor. Además,
cada uno teníamos en nuestro
plato la pasta fresca, que combinaba
muy bien, aunque llevaba un pequeño
coulis de frambuesa que, con esta
carne, para nosotros, no pegaba muy
bien. Pero se quita y ya está. Este
plato es un acierto para terminar picando
en el centro de la mesa.
Para acompañar la carne nos sirvieron
un tinto de la Ribera del Duero
Verbum Terrae, de bodegas Bibemus,
elaborado especialmente para que
el roble rumano respete sus aromas,
permaneciendo en él durante seis
meses. Con un color rojo cereza y
ribetes violáceos, en nariz es limpio,
con aromas a frutas rojas, con cuerpo
y sabroso. Un buen tinto.
Y si ya estábamos encantados, nos
acabaron de dejar sin palabras con
el postre, lo que Fernando llama su
Tiramisú con flan de chocolate y helado
de café. Lo dicho, espectacular,
con una crema de mascarpone digna
de mención. Es difícil encontrar un
tiramisú mejor que éste. El helado, perfecto, un postre de gran altura.
Para acompañarlo nos sir vieron un
blanco dulce de vendimia tardía Melante,
de bodegas Castillo de Maetierra,
con un amarillo pálido e intenso
de aroma. Fresco y con excelente relieve
de la uva moscatel. Un gran vino
para terminar dulcemente.
Tomamos dos cafés diferentes: un
papua de Nueva Guinea y un café australiano
Skyburi. Ambos muy buenos,
con cuerpo, aroma y acidez exacta.
Otra demostración de la alta calidad
de los productos que se encuentran
en la cartera de Degustibus.
Fue una cena maridaje que tardaremos
mucho tiempo en olvidar. Como
dice en la entrada: “Nueva gastronomía
al gusto de Fernando Llamosas”.
Todo un acierto y una buena colaboración
con Bernardo y su Degustibus.
Eso sí, la noche fue espectacular gracias
al servicio de dos camareras con
un saber estar casi perfecto, Natalia y
Lucia. Será el gusto del cocinero, pero
ellas ponen el saber hacer de la sala y
la alegría de estar de cara al público.
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
© 2007 Match Diseño y Publicidad, S.L.
Todos los derechos reservados.
|
|
|