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Restaurante Isabel

  Por José Domingo
Restaurante Isabel         Aprovechando que este mes vamos a hablar sobre este maravilloso lugar llamado Comillas, nos hemos acercado hasta un local que está animado a que vayamos a comer, nos invita a conocer sus instalaciones y a que hablemos de él, y qué mejor forma de hacerlo que yendo a cenar. Así que una vez más dejamos sin trabajo a nuestro compañero José Domingo, y un martes por la noche nos dirigimos hacia allí. Al “Restaurante Isabel”, en pleno paseo de la playa de Comillas.

        El comedor se encuentra en la segunda planta del local. Con unas impresionantes vistas a la playa, si ya por la noche mirar este precioso mar es una gozada, está claro que vendremos otro día pero a comer, para dejar en nuestras retinas un recuerdo tan precioso como es esta costa tan maravillosa, recuerdo que estuvo a la par de nuestras papilas gustativas, pues la cena estuvo muy bien.

        Tienen 13 mesas vestidas con servilleta y mantel blanco, y cubre azul, con una carta de platos típicos de nuestra región, predominando los pescados y mariscos, con un expositor de productos a la entrada bastante bueno.

Restaurante Isabel         Con vajilla Vista Alegre y unas copas algo pequeñas, desde nuestro punto de vista, ya que nos servimos el vino en la copa que ellos tienen para el agua y aún así, el cáliz no fue lo suficientemente grande para hacer que el vino se oxigenase debidamente. Un detalle muy fácil de subsanar ¿verdad? Por otro lado y por desgracia, nos volvemos a encontrar con que no hay plato para el pan, como siempre recuerda José Domingo, es un mal detalle y confiamos en que los locales de nuestra región lo subsanen en un periodo corto de tiempo.

        Nos encanta la amabilidad de Ana, la falta tiempo para agradar y para que nos sintamos muy a gusto. Y por supuesto, Marcelino, que sale a recibirnos muy alegremente, le pedimos que nos ofrezca para comer y beber lo que quiera. Que elija él.

        Nos sirve para beber dos vinos, un blanco y un tinto, el primero un Rías Baixas, Conde de Albarey 100% albariño y el segundo un Ribera del Duero tinto Valhogal roble, ambos de 3/8, una medida de botella que para estas ocasiones está correcta, pues somos dos para cenar, lo único que el vino no evoluciona lo mismo que si fuera de ¾.
        Como aperitivo nos ofrecen una ventresca de bonito, está cocida al horno, napada con ajito y cebolla. Muy sabrosa, templadita, sirve para entonar el cuerpo y prepararnos para la cena.

Ventresca de bonito  Revuelto de mar y montaña


        Nos traen revuelto de mar y montaña, con un aroma a huevo excepcional, lleva tallos de ajo, espinacas, gambas, langostinos, níscalos, y cebolla pochadita. Muy jugoso y rico, además con un toque picantito muy agradable.

        Le sigue pimientos rellenos de bacalao. Me encanta que los pimientos no estén rebozados, así se hacen menos pesados. Nos los presentan con una salsa de pimientos de sobresaliente, y como no, el relleno exquisito y en un punto genial.

        Y algo que no podía faltar y hacía mucho que no probábamos, un jargo a la plancha para los dos. Tengo que decir que es una maravilla cuando consigues un buen producto de nuestra región y además encuentras unas manos que saben darle el punto perfecto de plancha, con ese ajo, justo para que no le rompa todo el sabor, para disfrutar.

        Para terminar tomamos un plato de carne que recordaremos durante mucho tiempo, entrecot a la pimienta. Sabroso, tierno, el clásico de hace ya muchos años, pero que no por ello deja de sorprender, con una buena pimienta, generoso en cantidad y buena calidad.

Entrecot a la pimienta  Hojaldre relleno de crema


        Llega la hora del postre y Marcelino nos trae un hojaldre con crema y otro postre que tiene una gran parte de creación a base de crema cántabra. El primero nos sorprende pues tiene un hojaldre de gran calidad, crujiente, sabroso; con lo difícil que es mantenerlo en esta textura, y además lleva una crema digna de mención. Sentimos como crujen las hojas del hojaldre al paso del cuchillo, está como suele decirse, triscón. Y la crema cántabra sorprende agradablemente, una mezcla entre natillas y crema catalana, con su punto caramelizado, muy rica.

        El blanco de bodegas Conde de Albarey estuvo correcto, lo que se espera de este albariño con un amarillo pajizo, y aromas a flores blancas, con un punto goloso, agra- dable y rico. Sólo señalar que en boca está algo falto de cuerpo, un punto que denotan muchos de nuestros albariños. A veces no es bueno tener todo el vino que demanda la población y hay que decir que no se embotella una cosecha. El tinto no estuvo a la altura, pues picaba demasiado a corcho, sin más comentarios.

        Tomamos un café cremoso y muy rico, en su punto y a la hora de pagar nos encontramos con la sorpresa de que estamos invitados.

CARACTERÍSTICAS
CAPACIDAD Restaurante (CARTA) : 50 PAX

NÚMERO DE MESAS : 12

CAPACIDAD SALONES PRIVADOS : NO

PRECIO MEDIO CARTA : 30 €

PRECIO MENÚ DEL DÍA : 12 €

PRECIO DEGUSTACIÓN : -

HORARIO
Invierno: Cierra Lunes. Cenas con reserva.
Vacaciones: Enero y Febrero

DIRECCIÓN :
Paseo Jesús Cancio, 14
39520 Comillas (Cantabria)
(Aparcamiento de la Playa)
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