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| Restaurante Fausto |
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Por José Domingo
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A pesar de que todo el mundo dice que
no ha llegado el otoño de verdad, elegí la
noche en que parecía todo lo contrario,
hacía frío, pero de ése que parece que la
nieve está en Peña Cabarga. Una noche
desapacible. Dejo a mi acompañante
en el local, busco aparcamiento, voy
casi corriendo, el frío entra por todos los
poros de mi piel, busco el lugar, el local
donde encontrar el calor, la tranquilidad,
el disfrute, y esa sonrisa que me recibe
que hace que me sienta bien, sonrisa
sincera, de las que ya casi no se ven, y la
que tantas veces hemos reclamado. Hemos
llegado al calor de la amabilidad en
el restaurante FAUSTO, y deseamos que
todo siga en consonancia con el recibimiento
que nos han ofrecido.
Perteneciente al Club de Calidad de
Restaurantes Cantabria Infinita, es un
local acogedor, con trece mesas de diferentes
tamaños, vestidas con mantel
blanco roto y cubre crema claro. Posee
unas lámparas bajas, vanguardistas, sin
cuadros, con un gran espejo para dar
profundidad al local, que se encuentra
muy limpio, algo de agradecer, como
no.
Hemos estado varias veces pero
siempre a mediodía, hora a la que se
ofrece un menú que les recomiendo vayan
a probar, pero nos habíamos quedado
con ganas de probar como trabajan la
carta, así que hemos decidido dejar de
preguntárnoslo y compartir la experiencia
con todos ustedes.
Tiene una carta muy apetecible, con
platos que entremezclan lo clásico con
toques de autor, con lo cual se nos hace
difícil elegir, somos dos para cenar y optamos
por el menú degustación, así no
nos complicamos más.
La carta de vinos está bien elegida,
con varios apuntes de calidad y con el
detalle de información al cliente. Ya
empezamos a cansarnos de las clásicas
listas de vinos, a las que muchos llaman
cartas. Además, cuentan con diferentes
denominaciones de origen de fuera de
nuestras fronteras. Y al final nos decantamos
por un champagne Pierre Grimonet
& Fils Blanc de blancs.
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Comenzamos con un aperitivo de paté
ibérico y queso brie. Un mousse de foie,
queso, acompañado con un almíbar y
grosellas. Sin mucho misterio, el paté
tenía excesivo componente de cerdo y
daba la impresión de llevar puesto mucho
tiempo, pues estaba algo oxidado y
la melva un poco húmeda.

Seguimos con ensalada de bacalao,
con unos gajos de naranja, granada,
hoja de apio, escarola, lombarda y como
no, una buena porción de bacalao, muy
bien desalado, sabroso, y un aliño agridulce
exquisito.
Nos traen a continuación un crujiente
de morcilla y croqueta de cecina. La
croqueta va sobre un vasito y en éste,
una crema de hongos, rica y sabrosa.
La morcilla va colocada dentro de una
pasta brick y la acompaña una salsa de
piquillos con un punto de picante muy
agradable, una conjunción de sabores
apetitosa.
El siguiente plato del menú fue mil
hojas de calabacín. Nos sorprendió,
llevaba calabacín, espárrago triguero,
champis y queso gratinado. Sólo señalar
que la salsa era la misma de hongos
que la de la croqueta, pero por lo demás
muy apetecible.

Meli melo de Atún fue lo siguiente,
dos buenas porciones de atún muy bien
guisado, con un punto rosadito perfecto,
y de guarnición canónigos, patata gratén
y una salsa sabor perejil. Otra vez, y
ya es la tercera, nos ponen la salsa de
hongos y ya creo que es demasiado repetir
la misma salsa tres veces, excesivo
y por este detalle, baja mucho nuestra
apreciación sobre la imaginación que
debe de tener una cocina, porque supongo
que sabrán hacer más salsas,
pero sólo lo puedo imaginar porque, por
desgracia, lo único que puedo asegurar
es que saben hacer salsa de hongos.
Terminamos con brocheta de solomillo
que, entre los trozos de carne, lleva
puerro y piña y va sobre una salsa española,
nada agradable, pues para nuestro
paladar parece sintética. Una carne muy
sabrosa, pero sin la salsa. El apartado
de las salsas es una cuestión que deja
que desear en esta cocina.

Como plato dulce nos sirven una tarta
de pistachos y kiwi, sobre un coulis de
licor 43, ron y amaretto, muy equilibrado,
el pistacho ligero, ligando muy bien
con el kiwi, muy rico.
El champagne procede de un assemmblage
de vinos de cuatro añadas distintas
y posee una tipicidad y una frescura
únicas: un Champagne vivo, ligero,
no muy seco, de fina burbuja y con notas
de caramelo en nariz.
La factura para los dos con un café
cremoso en su punto y muy bien equilibrado,
como debe ser, ascendió a
73,62 €.
La cena fue agradable, lo pasamos
bien. Una pena el tema de las salsas,
y también el problema de hoy en día,
el servicio. No tengo nada que decir en
cuanto su amabilidad, en este punto sí
fueron simpáticos, tenían una sonrisa
agradable, pero no eran nada profesionales,
no sabían el nombre de los platos
que llevaban a nuestra mesa y casi no
podían abrir la botella de champagne.
Por otra parte, aunque hoy sí teníamos
plato del pan, no nos quitaron las migas,
un apunte a tener en cuenta. Volveremos
a cenar y seguro que todo estará
solucionado.
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CARACTERÍSTICAS
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CAPACIDAD Restaurante (CARTA) : 40 PAX
NÚMERO DE MESAS : 13
CAPACIDAD SALONES PRIVADOS : NO
PRECIO MEDIO CARTA : 35 €
PRECIO MENU DEL DIA : 16 €
PRECIO MENU DEGUSTACION : 27,50 €
CIERRA DOMINGO,LUNES Y MARTES NOCHE EN INVIERNO
VACIONES EN SEPTIEMBRE
DIRECCIÓN : C/Fernández de Isla, 15 39008 Santander Tlfo:942 23 66 90 Email:info@restaurantefauto.es Web: www.fausto.es
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