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| Restaurante La Cueva de quesos y cosas |
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Por José Domingo
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Me gusta Cantabria, creo que tenemos casi de todo, un mar espléndido, que nos dota de unos productos y un clima excepcional, unos montes que ayudan lo mismo que la mar, para darnos donde elegir, playa o montaña, con sus valles, sus pueblos, y con una gastronomía que es para envidiar, conjugando fogones y salas, para acoger al turista más exigente, o al más sencillo, para todos los gustos, y encima unos establecimientos de hostelería dignos de mencionar, con sus hoteles, sus casonas y posadas. Tenemos para todas las personas y para todos los bolsillos. Y pensando en el bolsillo es cuando decidimos que no siempre se puede uno gastar la media de 40 euros para salir a disfrutar con la familia, o con quien nos apetezca.
Y también hay sitios donde ir a picar, esta región nuestra está bien surtida, con lugares con mayor o menor encanto, pero con una cocina casera, de la abuela, y hoy decidimos visitar un local donde hemos pasado ratos muy agradables, y nos apetecía que también ustedes lo conocieran. Fuimos a cenar a la Cueva de Quesos y Cosas, en la C/ Cisneros, donde, como ellos mismos dicen, tienen raciones, menús y picoteo.
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Hay una barra a la entrada, con unos taburetes a la derecha donde poder picar algo si apetece, y al fondo una pequeña cueva con cabida para unas 7 mesas, les aviso que es conveniente reservar, máxime si quieren ir varias personas. Muy alegremente Ana nos indica nuestra mesa y nos trae la carta para que vayamos eligiendo. Una carta típica, donde está incluida la bodega, gustándonos esta última, pues tienen varias referencias que no esperas encontrar en el establecimiento.
Con mesas de madera vestidas con un salvamantel de mimbre, plato, cubiertos trincheros y servilleta de papel dentro de la copa, este último detalle, no nos gusta, creemos que dentro del cristal no debe haber nada, y menos una servilleta, algo que se hacía hace muchos años y que por suerte se va eliminando. Y como era de esperar sin plato de pan, aunque le traen en cesto, cortado en láminas largas de barra, creo que siempre es importante tener donde posar el pan, y no es sobre el mantel, mesa o devolverle al cesto.
Somos dos personas y pedimos todo para picar, y para acompañarlo un tinto de Toro Finca Sobreño 2002.
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Comenzamos con trainera de bonito, llamada así por la fuente en la que viene servida, es un buen tronco de bonito en escabeche, con pimientos cebolla confitada y anchoas. Buenísimo, rico de verdad, con los pimientos asados en casa, todo un acierto, pero sólo como apunte personal, quizá le quedaría mejor que el bonito estuviese un poco templado. Así todo nos lo comimos sin decir palabra.

Continuamos con queso de Pido con anchoas. Ya saben, ese queso cremoso tan rico, untuoso, y combinando muy bien, pues aunque la anchoa estuviera un poco salada, con el queso se suaviza y mezcla muy bien.
Seguimos con enrollados agridulces, unos rollitos de bacon e higos pasificados, bien fritos, con ese punto del bacon crujiente y dentro, el higo, ¡qué rico!, una ración bien generosa, como todas hasta ahora, nos la comimos rápidamente, con una sensación y ganas de más, estábamos encantados, tanto que casi no nos dimos cuenta cuando Ana nos pidió para levantar y preguntarnos si iba todo a nuestro gusto; señal de que estábamos disfrutando.
Y terminamos con callos caseros y patatas cocidas. Nos quedamos sin habla cuando vimos ese plato hondo hasta arriba, ¡qué pinta!, qué bien olía y qué sabroso, con los callos nada duros, se deshacían en la boca, con ese chorizo picantito, delicioso, y las patatas perfectas, muy bien, con sabor a casa, como suele decirse, como el de la abuela.

Tomamos dos postres, también para compartir, tarta de chocolate, y tarta pasiega con base de sobao. Los dos caseros, la tarta, la típica selva negra, rica y muy lograda la mousse de chocolate, y la pasiega exquisita, una especie de puding diplomático pero sin la fruta, con generoso caramelo. Acertaron con su recomendación, estaban apetitosos.
El vino de bodegas sobreño S.A. con un rojo cereza bien cubierto. Nos daba en nariz aromas balsámicos, mentoles, cobertura de chocolate y minerales. En boca evolucionaba muy bien, goloso, con taninos aterciopelados y muy frutal. Sobresalen notas de azúcar, fruta negra y roja con un final largo y muy agradable, un gran compañero de viaje.
La factura para dos personas ascendió a 63,45 EUROS. En conjunto un local agradable. Lo dicho, vayan y disfruten de platos muy ricos, y muy bien atendidos.
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CARACTERÍSTICAS
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CAPACIDAD Restaurante (CARTA) : 70
NÚMERO DE MESAS : 10
CAPACIDAD SALONES PRIVADOS : -
PRECIO MEDIO CARTA : 15 €
PRECIO DEGUSTACIÓN : 8 €
CERRADO DOMINGO, EXCEPTO VÍSPERA DE FESTIVO QUE CIERRA LUNES
CERRADO POR VACACIONES LA PRIMERA QUINCENA DE JUNIO
DIRECCIÓN : C/Cisneros, 58 Tlfo:942 37 62 11 CP: 39007 Santander(Cantabria)
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