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Casa Cofiño

  Por José Domingo
Restaurante cofino         Sin quererlo muchas veces recuerdo el slogan de una marca de coches que a mí me encanta, ése que dice “¿Te gusta conducir?” Creo que ya saben a qué marca me refiero. Y lo recuerdo cuando me levanto un domingo después de un fin de semana de mucho trabajo, cogemos el coche para salir a comer, y nos vamos a 55 Km. de Santander, ¡vaya caminata! Pero menos mal que yo al anuncio le contesto que sí me gusta conducir. Gracias a la autovía el viaje no se hace largo. Se estarán preguntando que dónde fuimos. Nos dirigimos a un pueblo que está a los pies del monte Corona, entre Cabezón de la Sal y San Vicente, les estoy hablando de Caviedes, y de su famoso “Casa Cofiño”. Un restaurante que tiene a la entrada una tienda en la que comprar buenos productos, ya sean alubias, aceites o conservas de alta calidad, además de otras referencias. Tiene una buena barra y varias mesas en las que tomarse un aperitivo antes de entrar a comer. Habíamos reservado mesa con bastante anterioridad, y les recomiendo que así lo hagan pues es un sitio que tiene mucha demanda, sobre todo si su idea es ir a pasar un domingo con la familia por ahí.

Restaurante cofino         Nos llevan hacia nuestra mesa y nos traen la carta. Las mesas están vestidas con mantel cubre a cuadros blancos y verdes, y el típico mantel blanco de papel. T ienen una carta típica, con alubias y cocido incluido, una carta de cocina tradicional, y como pudimos apreciar después, una materia prima de buena calidad y cocinada de forma casera.

        Somos dos y pedimos para picar dos platos y después dos segundos. Tengo que hacer un apunte muy especial para la carta de vinos, es impresionante, con un cuarto aclimatado para tener el vino en su temperatura exacta, con más de cien referencias y con casi todas las denominaciones de origen que tiene nuestro país, apuntes de vinos de fuera de nuestras fronteras, y, lo que es mejor, a un precio perfecto. Te puedes tomar un gran vino sin que te sableen el bolsillo. Algo que no hace casi nadie, por general los marcan mínimo el 100 % y eso no debiera de ser así, esperemos que poco a poco vayan cambiando las costumbres.
        Comenzamos con callos, una abundante ración, y al estilo tradicional. Algunos de fuera de nuestra región podrían decir que faltan los garbanzos, otros que patatas, pero la verdad es que estaban inmejorables, perfectos, creo que lo que mejor los definen es que son un plato de abuela, en su punto perfecto, incluido el chorizo de guarnición, sabroso. Un plato muy bien hecho.

Callos  Picadillo de revuelto


        A continuación picadillo de chorizo, un chorizo excepcional, quitas la piel y lo pones en la sartén, sublime, difícil encontrar un chorizo así de rico. De plato fuerte tomamos cabrito y alubias rojas, estas últimas guisadas, nada pellejonas, sabrosas, ricas, perfectas, como cuando íbamos al pueblo, ¿recuerdan? Lo único que me atrevería a decirles es que cambiaran el envase donde las sirven pues es una ensaladera de cristal y vendría mejor otro recipiente. Por su parte, el cabrito excepcional, estofado con patatas, jugoso y muy bueno de sabor, un cabrito muy rico, se deshacía en la boca.

Cabrito  Alubias rojas


        Y como siempre nos pasa, pedimos el postre por pura gula, pues las raciones son generosas de verdad, casi con una ración comen dos, pero no lo podemos evitar así que pedimos arroz con leche y helado de pasas con chocolate caliente. El helado en su punto, y ese chocolate caliente le viene muy bien, apetitoso. El arroz con leche, qué decirles, en la línea del resto de la comida, el de la abuela, con su canela en polvo, no tengo más adjetivos para decirles lo bueno que estaba.

Helado de pasas


        Para beber pedimos Ándalus Petit verdot 01 sin D.O. vino de mesa de Andalucía. De bodegas Hacienda Ándalus, con un cereza muy intenso y aroma a fruta negra casi confitada. Fresco en boca, manteniéndose esa fruta con taninos nobles y sabrosos, muy glicérico con largas lágrimas en la copa. Muy bueno, una prueba más de la riqueza de nuestro país en el tema de los vinos, sorprendente.

        Los camareros eran simpáticos, amables, lo que pedimos siempre. Y más en un comedor completo, hasta los topes, con mesas esperando para entrar. Aunque eso no quita para que cambien el cubre y usen uno de tela en vez del de papel, creo que lo deberían hacer. Por otro lado, pese a que está bien lo del cesto del pan en medio de la mesa, no me cansaré de pedir el plato del pan. Es un detalle a tener en cuenta y espero que los propietarios de los establecimientos lleguen a darse cuenta de ello.

        Lo dicho, si buscan cocina casera, el típico cocido, alubias, o una buena carne, incluida la chuleta, o simplemente unos huevos fritos con lomo adobado, no dejen de ir a Casa Cofiño, no les va a defraudar. Y encima con buenos vinos, poco más se puede pedir. Un buen café quizá, pues el que pedimos estaba bueno como debe ser.

        La factura para los dos ascendió a 63,80, genial contando que el vino costaba 20 €.
CARACTERÍSTICAS
CAPACIDAD Restaurante (CARTA) : 70 PAX

NÚMERO DE MESAS : 18

CAPACIDAD SALONES PRIVADOS : NO

PRECIO MEDIO CARTA : 9 €

ABRE TODOS LOS DIAS
VACIONES SEGUNDA QUINCENA DE SEPTIEMBRE

DIRECCIÓN :
Caviedes (Cantabria)
Plaza del centro(no tiene pérdida)
Tlfo:942 70 80 45
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