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Cata de carne de Valles del Esla

  Por José Domingo
        Este mes de noviembre la redacción de GastroCantabria ha decidido sustituir uno de sus pilares básicos, las críticas gastronómicas, para compartir con los lectores una grata experiencia que hemos tenido el placer de disfrutar. No se trata de un restaurante, pero al igual que hacemos en tales ocasiones, vamos a proporcionarles una información encaminada a que ustedes disfruten de este placer que es la gastronomía. Ahora bien, esta vez serán ustedes los que tengan que colocarse tras los fogones, los que traten el producto, puesto que nosotros vamos a limitarnos –que no es pocoa mostrarles y darles a conocer la materia prima que podrán tener entre sus manos. Estamos hablando del proyecto cárnico de Valles del Esla, una iniciativa gastronómica que está dando mucho que hablar y que hemos sido invitados a conocer.

        El pasado nueve de octubre tuvo lugar en el Hotel Chiqui un encuentro gastronómico al que acudieron importantes personalidades de este ámbito, así como numerosos medios de comunicación, entre los que estuvo representada la redacción de GastroCantabria. Representantes que tuvieron el placer de asistir a una cata compuesta por diversas carnes de la marca Valles del Esla. Reunión que fue puesta en marcha por las empresas de Valles del Esla, Caydesa y Carnicería ONA, tres entidades que confían en el producto y han apostado fuertemente por él.

        Seamos francos, ¡cómo resistirse a tan tentadora proposición! No sólo porque, como medio de comunicación comprometido con la gastronomía, tenemos el deber de contarles a ustedes qué proyectos y restaurantes nos parecen atractivos, sino porque, conocedores de antemano de este proyecto, más que una obligación fue un auténtico regalo para nuestros paladares.

        Valles del Esla es la primera carne en España con una marca propia y está avalada por un gran grupo empresarial que, cuenta entre sus filas con la famosa bodega Vega Sicilia, empresa que ofrece unos vinos de gran calidad y que tiene una fama cada día más reconocida. Además de compartir este respaldo empresarial, ambos proyectos tienen otra cosa en común: la lucha sin tregua por conseguir un producto con carácter y personalidad propia.

        La esencia que distingue a las carnes de Valles del Esla de otros productos cárnicos, es su marcado carácter artesano, una gama de productos alejados del uso de aditivos y, sobre todo, una cría en régimen extensivo. Es decir, un ganado que se ha criado en campo abierto, pastando libremente por los Valles del Esla, en la provincia de León, ubicados a más de mil metros de altitud.
Gama de productos
        El proyecto cárnico Valles del Esla, que comenzó su andadura en 1996, ha hecho un especial hincapié en la recuperación de la raza parda de montaña, una estirpe que se adapta muy bien a los climas de altura. Fieles a esta idea, todos los animales de esta ganadería, terneras y bueyes, son 100% raza parda.

        Partiendo de esta base, tres son los productos con nombre propio que forman parte de este proyecto castellano-leonés: la ternera pastuenca, la ternera mamona y el buey. Así pues, bajo la premisa de probar estas tres carnes nos dirigimos al Chiqui.

        Nos sirvieron escalopines y ossobuco de ternera mamona, cuya alimentación se sustenta exclusivamente en la leche materna y con una edad de sacrificio que no supera los siete meses. Nos sorprendimos con una carne de color rosado, excepcionalmente tierna, con un sabor suave y una agradable ausencia de grasa.

        En el caso de la ternera pastuenca, de la cual probamos escalopines y falda, estamos ante un animal alimentado con leche materna y pastoreo y que es sacrificado a los doce meses. A través de estos platos pudimos apreciar una carne de color rojo brillante, luminoso que nos dejo un sabor intenso y tierno, todo un placer hincarles el diente.

        Asimismo, tuvimos la ocasión de probar carpaccio y cecina de buey, un animal que se cría en riguroso régimen extensivo y que ofrece una carne de color rojo intenso, presenta un sabor fuerte y tiene una textura muy consistente.

        El conjunto de todo lo que nos ofrecieron estuvo a muy buena altura. Sin duda, estamos frente a un proyecto que va a dar muchísimo que hablar, pues está sacando al mercado una gama de carnes de gran calidad y un sabor exquisito. Una iniciativa que acabará convirtiéndose en un claro referente en el mercado de las carnes, aunque, como ellos dicen, “no hay prisa”, el proceso ha de seguir su curso, la materia prima así lo requiere.

        Para beber nos sirvieron un Alion de D.O. Ribera del Duero. Un vino sólido al que la tempranillo da todo su potencial. De color granate concentrado y un ribete luminoso, azulado, en nariz recuerda ligeramente a torrefacto y al tostado de la buena madera de roble francés que se emplea en las barricas. Tiene unos taninos muy dulcificados, con un sabor a fruta negra. Presenta una retronasal potente, con un despliegue de matices muy sugestivos.

        Por su estructura combina muy bien con las carnes de buey a la parrilla, el lechazo o guisos de legumbres tales como nuestros particulares cocidos lebaniego o montañés. En definitiva, un vino con paladar moderno, internacional, que combina de maravilla con platos tradicionales y que fue una gran elección para acompañar las carnes que nos invitaron a degustar en este encuentro gastronómico.
Controles de calidad
        La calidad de los productos es una de las grandes preocupaciones que tienen las empresas cárnicas y, en el caso del proyecto de Valles del Esla, la trazabilidad de los animales se ha convertido en una de sus características más relevantes. Por trazabilidad se entiende el control y el seguimiento de cada uno de los animales desde el momento de su nacimiento hasta que su carne queda en manos del consumidor final.

        El procedimiento se sustenta en la implantación de un microchip electrónico en el primer estómago del animal que registra cualquier tipo de incidencia y cuya manipulación es totalmente inviable. De esta manera se asegura un riguroso cumplimiento con las exigencias de calidad establecidas y con las características que quieren ser el emblema de este proyecto cárnico. Además, la iniciativa cuenta con la homologación de CSIC, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Venta al público
        Ahora que ya conocen los pormenores del proyecto, sólo les resta saber dónde pueden adquirir estas exquisitas carnes con las que asegurarse una gran calidad sobre su mesa. Caydesa es la empresa que lo distribuye en Cantabria, la Carnicería Ona y Alimentación DIferente en Santander, Carnicería Rivero en Cabezón de la Sal y Carnicería Julio en Puente San Miguel, son los lugares de referencia. Como dicen todos los profesionales de la hostelería, la calidad es un requisito indispensable para que un plato tenga éxito, así que ya saben, aprovechen la ocasión y acérquense a conocer las cualidades de una carne realmente cuidada que, con toda seguridad, les va a sorprender.
Carnicería ONA, profesional con importante tradición en el sector cárnico, en cuyos mostradores pueden encontrar las carnes que hacen las delicias de los consumidores
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