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| Restaurante La Bolera |
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Por José Domingo
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Cuando vas con la familia o con
amigos de viaje por la provincia,
muchas veces, al parar en algún
bar a tomar un refresco, comentas en
qué sitios has estado tomando algo o
comiendo, y siempre hay alguno en el
que has estado sólo una vez, pero que
te ha dejado ganas de volver pues la experiencia
fue satisfactoria. Y pese a que
has estado otras veces por esa zona no
hay una explicación para decir por qué
no volviste a ese local. Y es el caso del
restaurante que vamos a visitar hoy: La
Bolera, en Ruente. Estuvimos hace ya
algún tiempo y siempre nos quedamos
con las ganas de volver, así que, que
mejor ocasión que hoy para contarles
a ustedes esta experiencia. En un día
de sol maravilloso y nos dirigimos a ese
precioso pueblo.
Es un restaurante enclavado dentro
de una casona que consta de dos
alturas. En la planta baja está el bar y
ascendiendo por unas escaleras nos encontramos
el comedor, con unas quince
mesas vestidas con mantel teja y cubre
y servilleta blancos. Posee un bonito mirador
que da a la carretera con cortinas
blancas, puesto con buen gusto.
Con un trato muy familiar y confortante,
que parece que vienes todos los días,
nos indican nuestra mesa, nos traen la
carta y nos recomiendan lo que podemos
pedir. Una carta con productos de la
región bastante sugerente, sin embargo,
está estropeadísima, hasta sucia y con
las hojas sueltas, creo que no deberían
dar esas cartas, las tendrían que haber
cambiado hace tiempo, es un detalle de
dejadez por parte de la propiedad, pero
bueno esperemos que no sea óbice para
que la comida esté como debe de ser.
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Somos tres personas, pedimos tres platos
para picar y luego un segundo cada
uno. Para beber un tinto de Rioja Erre
punto. Como comentario de la carta de vinos, decir que tiene grandes referencias,
con vinos escogidos, pero muchos
están con la palabra “no” en lápiz al
lado, otro feo detalle de presentación de
material, muchas referencias pero pocas
existencias.
Nos gustaron las copas de vino, con un
cáliz de buena amplitud, la necesaria para
que el vino se oxigene debidamente.
Empezamos con calamar fresco a la
plancha con ali-oli, en un punto de plancha
perfecto, un ali-oli suave que no se
hace pesado, muy rico.
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Seguimos con torreznos de jabugo,
una buena idea para aprovechar ese
buen jamón, que aquí cortan a cuchillo,
y desperdiciar lo menos posible, doradito
y en su punto, muy sabroso.
Continuamos con hojaldritos de mi
pueblo (Torrelavega). Hojaldres hechos
por Santos, son varios rellenos de
diferentes sabores, gulas con huevas
de Lumpo, queso fresco con anchoas,
champiñones, queso curado, jamón
y paté, también con las huevas de
Lumpo. Un plato sin mucho misterio,
salvo el queso y el jamón, los demás
productos podrían ser mejores, pues
las anchoas no eran nada buenas y el
paté tampoco estaba para tirar cohetes, pero en fin, se puede mejorar, y no
es tan difícil hacerlo.
Como platos principales pedimos
rape a la plancha, pulpo roquero de San
Vicente y costilla de Tudanca al horno.

El pulpo estaba preparado estilo a la
gallega pero llevaba demasiado pimentón
y estaba muy recalentado, con un
aceite que no era nada del otro mundo,
no estaba duro, pero me costará volverlo
a pedir.
El rape estaba exquisito con su refrito
de ajos, una buena rodaja digna de
mención, nos encantó, y ese doradito de
la plancha que a todos nos gusta, con
muchísimo sabor. Un plato para recordar
por bastante tiempo.
Y la costilla todo lo contrario del rape,
para olvidar, no se tenía que haber sacado.
Estaba seca y sin sabor.
Para el postre pedimos pan viejo con
mermelada de naranja amarga y tarta de
hojaldre de Santos.
La tarta, creo que ya conocida por
todos ustedes, estaba exquisita, como
no podía ser de otra forma, con esa mantequilla
tan rica y ese hojaldre triscón,
perfecto.
El pan viejo, es un postre similar a las
torrijas que hacemos en Navidad. Muy
rico, con su jarabe sabroso y la mermelada
suavizando bastante el azúcar del
almíbar, nos gustó mucho.
El tinto de bodegas Remírez de Ganuza
estuvo bien con la comida, no es un
vino muy pesado, es de maceración carbónica.
Sí es cierto que al ser del 2003
ya no estaba en su mejor momento, estos
vinos son para beber pronto, pues si
no pierden la vida que les da el carbónico y ya no están tan buenos, con una cereza
de media capa. Tiene buena intensidad,
con un final bastante justo, un vino que
ha perdido mucha de la frambuesa original,
rico pero, lo dicho, con otra añada
estaría mucho mejor.
Siempre he dicho que un restaurante
es una labor de equipo entre la sala y la
cocina, hoy en día la cocina se lleva todo
el protagonismo y puede que sea normal,
pero no se debe olvidar que, sin un buen
servicio, no hay nada que hacer, por muy
bueno que sea el cocinero. Y hoy la sala,
al final, con el café se cargó todo el trabajo
de la cocina. Nos lo sirvieron mal, con
desgana y fuera de tiempo, como detalle
decir que nos lo querían traer antes que
los postres, mejor no decir más, lo único
que no estaba en su punto, y además
pagamos 1,60 € cada café (266 de las
antiguas pesetas). Una pasada y encima
hasta con mala cara, lo dicho, el servicio
hoy se cargo lo bueno que pudiera tener
esta cocina. Otro detalle digno de mencionar,
cómo se puede cobrar por una
botella de agua de litro 3.10 €, en fin, la
factura para los tres ascendió a 146,60
€, bastante caro. Y para colmo, por supuesto,
sin el plato del pan, un precio
por cubierto que requiere todos los detalles
en consonancia y en este caso no
se dan. Ustedes juzgarán si van por allí.
Volveremos y esperamos que por lo menos
hayan mejorado los malos detalles
que ya les hemos apuntado.
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CARACTERÍSTICAS
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CAPACIDAD Restaurante (CARTA) : 60 PAX
NÚMERO DE MESAS : 16
CAPACIDAD SALONES PRIVADOS : NO
PRECIO MEDIO CARTA : 45 €
PRECIO MENU ESPECIAL : NO
ABRE TODOS LOS DIAS
VACIONES LA SEGUNDA QUINCENA DE NOVIEMBRE
DIRECCIÓN : Barrio Monasterio S/N 39513 Ruente(Cantabria) Tlfo:942 70 91 25 Web: www.posadalafuentona.com Email:posada@lafuentona.com
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