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| Cafés para el verano |
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Por Alberto Vidal
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Llega el verano. Y con el verano llegan también
las posibilidades de disfrutar de los
días soleados, de la playa, de las tertulias
en las terrazas, de los helados, de los refrescos ...
y de los cafés.
Habría que recordar que en días
de mucho calor nada mejor para cortar el
sudor excesivo y la sensación de bochorno
que un café caliente. Bien caliente. En
efecto, de calor de la infusión produce en
el organismo una respuesta termorreguladora
que alivia la sensación de calor excesivo.
Este efecto lo conocen desde siempre
quienes viven en zonas calurosas en extremo.
Recuerdo con nitidez como un médico
palestino cuya esposa regenta un pequeño
bar en Petra -la ciudad rosa, capital del
antiguo reino nabateo hoy perteneciente al
reino de Jordania- casi resucitó a un grupo
de turistas nórdicos, desfallecidos por el
calor, mediante la invitación a degustar un
café caliente. Santo remedio.
Pero como por aquí no abundan los
calores tórridos convendría plantearnos como
disfrutar del café como bebida refrescante.
La más socorrida es la fórmula
del café con hielo. Pero… ¿por qué con hielo?
¿Y si probamos a congelar café en forma de
cubitos? Es muy fácil. Hacemos una jarra de
café, depositamos la infusión en la bandeja de
hacer cubitos y la metemos en el congelador.
Cuando nos apetezca el café frío
emplearemos cubitos de café congelado en
vez de hielo. El café se enfría y no se agua.
Si además aromatizamos los
cubitos con una gota de menta el resultado
es espectacular.
Incluso podríamos probar con
vainilla, fresa, cítricos…. y descubriríamos
múltiples variantes del café refrescante.
¿Y con leche? El café con leche bien frío
puede ser una delicia. Conviene que la leche
sea descremada -la grasa no encaja
tanto con la sensación de frescor- y existe
una formula mágica para sorprender a las
amistades. Haga cubitos de leche descremada
en el congelador. Igual que decíamos
antes con el café. Y ahora imagine: cuatro
o cinco cubitos de leche descremada congelada,
dos o tres cubitos de café congelados,
vaso ancho y hermoso y un café recién
hecho por encima ...
Resultado: un café con leche
frío y excelente. Luego aromatícelo al gusto:
cacao, frambuesa, vainilla, fresa… o
tal cual. Pruebe y disfrute.
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