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El café más caro del mundo

  Por Alberto Vidal
        Cuando hablamos del café más caro del mundo normalmente nos referimos al Blue Mountain de Jamaica. Es un excelentísimo café arábica lavado que se cultiva en una pequeña cadena montañosa situada en el centro de la isla. En el centro de este núcleo de montañas se alza un antiguo volcán apagado por cuyas faldas discurren múltiples minúsculas corrientes de agua. Por la mañana, al amanecer, una ligera neblina, producto de la humedad, envuelve la montaña con una tonalidad azulada. De ahí viene el nombre de Blue Mountain (Montaña Azul). Es un café magnífico, de grano regular, color verde azulado, que una vez tostado desarrolla una sinfonía de aromas y sabores inolvidables. Se exporta en barriles de madera y no en sacos como la mayoría de los cafés. Lo compran, sobre todo, los japoneses. Y claro, es muy caro. Puede costar 80 EUROS el kilo en origen. Se valora la escasez, el mito,..

        En cualquier caso resulta desproporcionado pagar semejante precio porque por mucho menos podemos disfrutar de maravillosos cafés de Java, Kenia, Guatemala, Hawai, Colombia, Costa Rica, Ecuador... Y, sin embargo, el Blue Mountain no es el café más caro del mundo.

        Existe otro café que le supera en precio. Se trata de un café que se cultiva en Indonesia (en las islas de Java y Sumatra). Se llama Kopi-Luwak. El término "Kopi" es con el que se denomina al café en aquel idioma y "Luwak" es el nombre de un pequeño marsupial arborícola, de cola prensil, pelo corto y color marrón en diversos tonos. Este animal come el fruto de los cafetos cuando están maduros, asimila la pulpa y expulsa las duras semillas (los granos de café). En el estómago del animalito y en el tránsito intestinal, el café sufre un proceso de fermentación natural que proporciona características únicas.

        Los campesinos indonesios recogen cuidadosamente los granos de café expulsados por los Luwak, los lavan con mimo extremo y los venden a precio de oro.

        Es un café con todas las garantías higiénico sanitarias (al tostarlo se le aplica calor hasta 220º) y es una delicia llena de exotismo muy valorada por los paladares refinados y los bolsillos rebosantes de dinero. Rico, muy rico. Pero caro, caro, carísimo. Más que el famoso Blue Mountain.
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